Estadísticas de baja clase

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Luis Molina Temboury es economista y miembro de Economistas Frente a la Crisis

El Global Wealth Report (GWR) de Credit Suisse y su complementario “databook”, son fuente obligada de cualquier análisis sobre el patrimonio, pues los gobiernos no publican estadísticas oficiales sobre lo que poseen sus compatriotas. No pueden hacerlo, porque desconocen lo que se oculta en los paraísos fiscales, al parecer, cantidades de vértigo. Según un informe de Oxfam Intermón, “la Unión Europea deja de recaudar cada año por la evasión y la elusión fiscal 1 billón de euros, el equivalente a dos veces el gasto público en salud de sus 508 millones de habitantes”.

El GWR de 2015 trae un novedoso capítulo dedicado a la clase media. Casualmente, hace unos meses valoré, en este otro artículo la proporción de las clases sociales en España utilizando como fuente estadística el GWR de 2014, lo que da ocasión de comparar unos resultados que parecen contradictorios, pero que no lo son.

Como siempre propongo, es bueno que cada cual decida cómo se reparten las clases sociales en España a la vista de los datos. Éstos se pueden consultar, con el detalle que permite el GWR para España, en el cuadro 6.5 del “databook”, o en el gráfico de este otro artículo.

Por mi parte, he optado por modificar mi anterior clasificación y concederle a la clase media una amplitud del 30% de la población. Sigo pensando que debe estar más cerca de un 20%, pero como para delimitarla sólo disponemos de datos por deciles (el GWR únicamente ofrece el agregado de los cinco centiles de arriba y del último) y las diferencias de riqueza en los deciles intermedios no son tan notables como en los de arriba (en el último decil se dispara), y como parece, además, que se está abriendo una pequeña brecha entre el sexto y el séptimo decil, he elegido extraer un 10% de la clase trabajadora y pasarlo a la clase media.

En el gráfico expongo mi nueva clasificación con una clase media muy generosamente representada. He decidido también asignar un 10% más al precariado. La clase trabajadora, un 60%, tendría el 15% de la riqueza, cuatro veces menos que su peso en la población. Y dentro de ella se podría distinguir un precariado del 20%, con el 0,8% de la riqueza, demasiado poco, o bien un precariado del 30% con el 2,9%, menos de la décima parte de lo que le correspondería en un reparto equitativo. Esta segunda opción, menos extrema, me parece razonable.

En comparación con los datos del año anterior, el 1% de la clase capitalista araña dos décimas en el reparto. No es gran cosa para su riqueza del 27,2%, pero habría sido un buen pellizco para el precariado, ese 30% que sólo posee el 2,9% de la riqueza. La clase media-alta sube también una décima hacia arriba. La clase media se mantiene tal cual, y la clase trabajadora en su conjunto pierde esas tres décimas que se llevan la clase capitalista y la media-alta.

clases

El GWR de 2015, por su parte, no calcula el porcentaje de españoles de clase media, como interpretó erróneamente una agencia de noticias y publicaron en cascada varios medios de comunicación. Lo que calcula es (respire) la proporción de españoles que podría considerarse de la clase media global tomando como base una hipotética clase media en EEUU y trasladando esos datos a España calculada la paridad de poder de compra del límite inferior y multiplicándolo por diez para obtener el superior. El dato que le sale entre esos límites es un 55,8%, pero tiene poco que ver con lo que es la clase media española. Le sobran por encima unos pocos que tienen mucho y por debajo bastantes que tienen poco.

Que se haya producido tal confusión en los medios no es de extrañar, pues la clase media de un país se entiende como una clasificación social dentro de cada país, y ocurre también que el GWR denomina en las tablas por países “middle class” a lo que es “global middle class”. Con la traducción del primer literal es fácil confundirse.

Podría haberse evitado el error teniendo en cuenta la procedencia de los datos, pues es normal que un banco suizo esté más interesado por localizar clientes potenciales en los países más ricos que por analizar la composición social de cada uno de ellos. En todo caso, que no dispongamos de estadísticas o informes oficiales sobre el patrimonio para valorar y clasificar la desigualdad, no es responsabilidad de Credit Suisse. Al contrario, es muy de agradecer, en especial por los economistas, que la banca suiza nos ilumine con datos tan útiles como básicos.

Resulta menos agradable, y bastante sorprendente, que los gobiernos y organismos internacionales no proporcionen esos datos sobre la riqueza de manera oficial. Aunque también nos pone en la pista del verdadero poder económico, por mucho que se quiera ocultar. Sabemos bastante del capital empresarial, de la producción y sus flujos, pero de la propiedad del capital, no más que ese puñado de datos de un banco privado, otras cuantas cifras publicadas por una multinacional, y una lista de revista que nos cuenta, año tras año, lo ricos que son los ricos, con fotos y todo.

Necesitamos una estadística seria, completa, oficial y anónima sobre el patrimonio, que es, paradójicamente, el componente principal de la riqueza de las naciones. Porque no se trata de adorar a nadie, como tampoco de ajustar cuentas con nadie, sino de disponer de una herramienta imprescindible para gestionar la economía en una sociedad democrática cohesionada y coherente.

7 Comments

  1. Estupendo y clarificador artículo. Se entiende que los poderes económicos nos impidan conocer la verdadera distribución de la riqueza. Es sencillamente escandaloso.

  2. La clase media esta media desfasada si vale el termino, lo digo porque con respecto a hace 5 años, esto no cuadra.

    Bueno… es cierto que las otras clases sociales han disminuido pero… ¿Qué clase social ha sufrido más?

  3. Existe una encuesta oficial sobre riqueza y renta que es la encuesta financiera de las familias del Banco de España. La ultima edición es del 2011 y ahora se está trabajando la del 2014. Se encuestan 4500 hogares aproximadamente, y una parte se han entrevistado en ediciones anteriores. Además la encuesta pregunta sobre rentas y sobre tipos de activos y pasivos, por lo que se pueden hacer matrices muy interesantes renda-riqueza, mucho más completas que el informe GWR.

  4. sigue anterior…

    Por cierto, el anexo del informe GWR para 2015 dice que su fuente es el Banco de España pero la encuesta financiera del 2008, que estña completament desfasada. Así que mucho cuidado con los datos.
    Incluso la encuesta europea a hogares que hace el BCE con informes de diversos países (entre ellos la EFF de España) usa datos más actuales para España

    • Muchas gracias por sus comentarios, tan certeros como oportunos. Efectivamente, el Banco de España elabora esa encuesta trienal que parece ser la base de los cálculos de Credit Suisse, y efectivamente su fuente, en el caso de España, ha quedado muy desfasada, ya que se remonta a 2008. Desconozco por qué el GWR no utiliza datos más actualizados habiendo datos publicados de la encuesta de 2011 del Banco de España, al menos desde enero de 2014. Pero he comprobado que la Eurosystem Household Finance and Consumption Survey (HFCS), publicada por el Banco Central Europeo en abril de 2013 incluye también los datos de España de 2008, no los de 2011, como sería de esperar (en otros países se refieren a 2009 o 2010, ver pág. 76 del informe).Tal vez ese es el motivo de que el GWR incluya esos datos tan antiguos para España, pero es sólo una posibilidad no contrastada.
      Lo que no he podido encontrar, ni en los datos publicados por el Banco de España en 2014 que tienen como base la Encuesta Financiera de las Familias de 2011, ni tampoco en el informe del BCE de 2013 sobre la HFCS, es una clasificación mínimamente detallada de la distribución de la riqueza como los datos que proporciona el banco suizo. A lo más que llega el BCE es a una clasificación en percentiles del 20% para el agregado de la zona Euro (pág. 75 del informe). Y a lo más que llega la Encuesta Financiera de las Familias del BE es a una desagregación de los tres primeros cuartiles junto con una desagregación de los 15 siguientes centiles y el último decil, pero ni siquiera ofrece la distribución porcentual de la riqueza entre esos cinco grandes estratos de población. Ambas fuentes ponen el foco en la composición de la riqueza, desagregada en algunos cuadros en esos pocos estratos señalados, pero no en la distribución de la riqueza. No valen, pues, los datos publicados oficialmente por esas dos fuentes para conocer el reparto de la riqueza ni para aproximar una ordenación en clases sociales, aunque, como bien apunta su comentario, ambas fuentes ofrecen datos interesantes sobre la relación entre renta y riqueza.
      O sea, que habría que matizar que el hecho de que no se publiquen datos oficiales sobre la distribución de la riqueza no significa exactamente que no existan o no se puedan obtener. Supongo que con los microdatos de la encuesta del BE se podrían obtener esos datos que calcula y actualiza anualmente Credit Suisse. Personalmente no dispongo de medios para hacerlo, pero sería muy interesante obtener una desagregación detallada del último decil, ya que es en la cúspide donde se concentra la riqueza. Hasta que alguien lo haga y lo publique, si es que se puede, habrá que conformarse con esos datos no oficiales, incontrastables, casi clandestinos si no fuera por la generosidad de Credit Suisse de hacerlos públicos. Gracias de nuevo por sus comentarios.

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