Verano de 2017: 10 años desde el inicio de la crisis

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Julio Rodríguez López es vocal del Consejo Superior de Estadística y miembro de Economistas Frente a la Crisis EFC

En agosto de 2017 se han cumplido diez años del inicio de la crisis que asoló buena parte de las economías occidentales. Tras un largo periodo de recesión posterior a 2007, la economía mundial inició una recuperación moderada en 2014, que aparece fortalecida en 2017. La economía española ha sufrido altibajos con intensidad. Las consecuencias sociales y políticas de la recesión no han terminado de superarse.

Entre julio y agosto de 2007 trascendió que algunos fondos de inversión de Estados Unidos no podían hacer frente a los vencimientos del principal e intereses. También bancos de inversión del Reino Unido encontraron serias dificultades para captar recursos en los mercados de capitales.

En Estados Unidos se habían titulizado créditos fallidos por una cuantía de 500.000 millones de dólares. El problema de se extendió por todo el mundo a través de los mercados de capitales. La quiebra del banco norteamericano Lehman Brothers confirmó el profundo carácter de la crisis en septiembre de 2008.

España era un país tomador de financiación en los mercados de capitales. El problema de los préstamos hipotecarios fallidos norteamericanos se sufrió con escasa intensidad. Pero el nivel alcanzado por los préstamos hipotecarios a promotor inmobiliario, que habían llegado a suponer el 30% del PIB, provocó serios problemas de morosidad, de falta de solvencia y de liquidez en el sistema bancario. Ello sucedió de forma especial, pero no exclusiva, en las cajas de ahorros. La primera intervención de una caja de ahorros se produjo en 2009 (Caja de Castilla-La Mancha) y hasta 2012 tuvo lugar un intenso o proceso de bancarización y concentración de las cajas de ahorros, dirigido por el Banco de España y por el Frob.

Después de 2007, la economía española se desaceleró primero en 2008, a lo que sucedió un largo periodo de cinco años de descenso del PIB, a una media anual próxima al 2%. El periodo 2014-17 ha sido de recuperación. A pesar del cambio de ciclo, hasta o el segundo trimestre de 2017 el PIB de España no alcanzó el nivel máximo alcanzado en el 2º trimestre de 2008. El nivel de empleo EPA es inferior en un 10,6% al de 2008, esto es, en 2017 todavía hay 2,0 millones de empleos menos que a la llegada de la crisis.

En la economía española de 2017 la presencia del sector de la construcción está muy por debajo de la alcanzada en 2007. El peso de la inversión en vivienda dentro del conjunto de la construcción está lejos de los altos niveles de 2007. Lo más positivo de 2017 es la mayor relevancia del resto del mundo en la demanda. Las exportaciones suponían el 25,7% del PIB en 2007, mientras que superan el 33% en 2017. Frente al elevado déficit corriente de España ante al resto el mundo en 2007, en este ejercicio el superávit exterior alcanzará el 1,7% del PIB.

Se ha entrado en una etapa de recuperación cíclica, pero se advierten las consecuencias devastadoras de la recesión comprendida entre 2009 y 2013. El brutal aumento de las desigualdades, la reducción del alcance del estado bienestar, la fuerte reducción del poder de compra salarial se dejan sentir. La sensación de inseguridad es todavía muy amplia en los hogares. El escenario político ha sufrido cambios significativos. En todo el mundo, la democracia liberal de los últimos 50 años está pasando por momentos difíciles. En todo ello ha tenido bastante que ver la crisis.

Nunca debió dejarse que se desarrollara un periodo tan prolongado de burbuja inmobiliaria. Las consecuencias negativas han superado ampliamente a las ventajas de la fase previa de expansión. La política económica debe de actuar para moderar las excesivas fluctuaciones cíclicas del mercado inmobiliario y evitar se reproduzcan las causas que llevaron a la “gran recesión” de 2008-2013.

 

Una versión de este artículo se publicó en la revista El Siglo de Europa el 2 de septiembre de 2017

 

 

One Comment

  1. El problema es que se está queriendo volver a lo inmobiliario como sistema de recuperación. El chollo fiscal de las sociedades inmobiliarias y SOCIMIs hace que se acapare de nuevo la inversión otra vez a lo mismo dreanando capitales que servirían para financiar otro tipo de empresas de un nuevo modelo productivo.

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