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Ante la crisis del coronavirus

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Economistas Frente a la Crisis -EFC- considera urgente la adopción de medidas extraordinarias que frenen la destrucción de empleo

El control de la epidemia está suponiendo un verdadero desafío para la sociedad española. Las medidas sanitarias que tratan de contenerla ya están afectando a la actividad económica general de manera grave. Administraciones Públicas, empresas y familias adaptan sus comportamientos a pautas que frenan la extensión de los contagios. Grandes sectores de la economía se están viendo afectados de forma muy rápida. La suspensión de actividades, las restricciones a la movilidad, la supresión de trabajos que entrañan contactos y desplazamientos se suceden de forma encadenada y acelerada. La incertidumbre retrasará muchos proyectos económicos. Todos los datos apuntan a una caída significativa de los niveles de producción y gasto en éste y en los próximos meses. Se trata de una situación que se extiende también en el ámbito internacional agudizando, ante la inoperancia de las instituciones internacionales, los efectos de la crisis en los estados nacionales. En este sentido, es imprescindible y exigible una actuación contundente y sin reservas por parte de las autoridades de la Unión Europea.

La adopción de medidas que hagan frente al desorden que está empezando a introducirse en la economía se hace imprescindible. No solo es preciso hacer frente a las medidas de control sanitario, sino también a los efectos económicos negativos asociados a las medidas de control, contención y mitigación de la proliferación de los contagios.

En las condiciones actuales del mercado laboral español, caracterizado por niveles extraordinarios de precariedad y por una mala regulación de los sistemas de ajuste empresarial, la preocupación de EFC se concentra, más allá de la gravedad de la crisis sanitaria, en los efectos sobre el empleo y la actividad económica.

El desplome temporal de la actividad puede ocasionar una oleada de despidos y finalización anticipada de contratos temporales por parte de las empresas que reaccionarían indebidamente con medidas permanentes a una crisis que es, sin duda, coyuntural. Los despidos ya son una realidad como consecuencia del cierre temporal de actividades muy diversas que ocupan especialmente a las mujeres y a los jóvenes, afectados en mayor medida por la precariedad de sus contratos. La destrucción de empleo, aparte de sus negativas consecuencias sociales, retroalimentará la crisis, aumentando exponencialmente los propios efectos de la crisis general de la economía.

Otros países, como Alemania, todavía con un menor impacto de la epidemia, han vuelto a poner en marcha mecanismos ya probados (Kurzarbeit) que permiten a las empresas realizar ajustes sin ocasionar pérdidas de empleo. Se trata de un modelo que puede ser una referencia para España. En esa dirección, EFC considera perentorio y urgente suspender los mecanismos de ajuste contenidos en la regulación laboral vigente que, siendo de libre disposición por las empresas, si fueran activados en todo su alcance, podrían generar en España un descalabro social y económico sin precedentes.

La adopción de medidas extraordinarias que hagan frente a la emergencia económica, que está duplicando la emergencia sanitaria, irrumpe como una necesidad insoslayable. Entre otras:

  • El establecimiento de un sistema que permita a las empresas liberarse transitoriamente de la carga de los costes laborales (salarios y cotizaciones), asociados a los ajustes temporales de empleo (suspensiones y reducciones de jornada), que pasarían a sufragarse a través del sistema de protección por desempleo.
  • La suspensión de los expedientes de regulación de empleo que contengan despidos, y de los despidos por causas objetivas, relacionadas con esta crisis.
  • La suspensión de los despidos improcedentes no disciplinarios.
  • La sujeción a control judicial de la finalización anticipada de los contratos temporales.

Todos tenemos que hacer frente a la crisis con responsabilidad. En modo alguno se podría permitir que se produjera una debacle laboral con un altísimo coste social, para la actividad económica y presupuestaria. El Gobierno ha de tomar las medidas necesarias. Éstas van a suponer, sin ningún género de dudas, un incremento del gasto público. Por ello, no es momento de bajar impuestos sino de lo contrario, planteándose, si fuera necesario, recargos transitorios de algunos tipos impositivos que permitan financiar, al menos parcialmente, el coste de laminar los efectos de la crisis sobre los sectores más afectados y vulnerables.

Todo ello sin perjuicio de las medidas de naturaleza fiscal y monetaria que sea necesario poner en marcha en España y en los Estados  de la Unión Europea.

About Economistas Frente a la Crisis

Asociación de Economistas Frente a la Crisis

2 Comments

  1. Jose Palacios Ruiz el marzo 14, 2020 a las 10:16 am

    Articulo muy interesante.

  2. […] frente a la crisis en el empleo. Más allá de las medidas regulatorias, como ya propusiésemos en esta declaración, y sin perjuicio de las políticas de impulso de la demanda destinadas a reactivar la actividad y […]

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