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¿Es excesiva la temporalidad del empleo en España?

La respuesta a la pregunta es un SÍ rotundo y con mayúsculas. La altísima tasa de temporalidad española -el porcentaje de asalariados con contrato temporal sobre el total de asalariados- es una anomalía injustificable dentro de la UE. Para verificarlo no hay más que consultar los datos de EUROSTAT, de donde se han extraído los gráficos que siguen. Las desagregaciones de las distintas variables registran peculiaridades sorprendentes, un Spain is different propio de otros tiempos, como señal indiscutible de que habría que rebajar sustancialmente las tasas para normalizar el mercado laboral.

Aunque ya están disponibles los datos de temporalidad de EUROSTAT de 2020, se han seleccionado los de 2019 porque los últimos están sesgados por la pandemia. Ese sesgo afecta particularmente a los datos de España, porque una de las peculiaridades de la tasa española es que fluctúa mucho con los ciclos (ver gráfico G.2), “mejorando” durante las crisis por la intensa destrucción de empleo temporal. Parece aconsejable efectuar la comparativa con la UE sobre un año “normal”, porque la alta tasa de temporalidad es un problema estructural del mercado laboral español que lleva cerca de cuatro décadas sin resolver.

A efectos comparativos con los datos de la EPA, los seleccionados de EUROSTAT se refieren a la población de 15 a 64 años. Puede haber también pequeñas discrepancias en algún decimal con alguna de las tasas publicadas, porque las de algunas variables que no se publican se han calculado (asalariados con contrato temporal sobre el total de asalariados en porcentaje). Y finalmente, como se advierte en los gráficos, la tasa comparativa con la UE que se utiliza es la de los veintisiete Estados miembros sin España, ya que la tasa española empuja demasiado el promedio hacia arriba: en 2019 la tasa de temporalidad de los 27 EEMM era el 14,9% y el 13,7% sin España.

Los gráficos contienen mucha información que se explica por sí sola, pero lo más remarcable se comenta a continuación.

Gráfico G.1- La tasa de temporalidad española es destacadamente la mayor de la Unión Europea. Está próxima a duplicar la del resto de EEMM y muy por encima de la de Polonia, la siguiente peor.

Gráfico G.2- En 1987 (no hay datos comparables anteriores) la tasa española estaba disparándose como efecto de la reforma laboral de 1984, que quebró el principio de causalidad en la contratación. Entre 1992 y 2008 se mantuvo en niveles estratosféricos respecto al resto de EEMM, con un pico del 35% en 1995 y otro similar del 34% en plena burbuja financiero-inmobiliaria. La tasa sólo se moderó a partir de la crisis 2008 por la enorme destrucción de empleo temporal que siguió a la crisis, pero continuó en niveles muy altos hasta el inicio de la recuperación del empleo. En 2013, con un mínimo del 23,2%, estaba todavía más de nueve puntos por encima del promedio comunitario. Cuando comenzó el ciclo de recuperación del empleo, a partir de 2014, la tasa volvió a subir– hasta el 26,3% de 2019 anterior a la pandemia, cuando, rompiendo la tendencia habitual, había caído cinco décimas respecto a 2018. Según los datos de la EPA trimestral, durante la crisis de la COVID la tasa bajó desde el 26,1% en el último trimestre 2019, antes de la pandemia, hasta el 22,4% del segundo trimestre 2020 durante el confinamiento, pero con la recuperación del empleo volvió a las andadas para situarse de nuevo en el 26% del tercer trimestre 2021.

Gráfico G.3- No hay grandes diferencias en las tasas europeas por GÉNERO, 13,3% los hombres y 14,2% las mujeres. En casi todos los países la tasa de las mujeres es superior a la de los hombres, pero hay excepciones, como Alemania, con una tasa de los hombres superior. En España las tasas son de récord en ambos sexos, algo peor para las mujeres, cuya tasa alcanza el 27,3%, un punto arriba de la tasa española conjunta.

Gráficos G.4 y G.5- A más EDAD las tasas suelen bajar en los EEMM, también en España, como se observa en G.4. Sin embargo… si se calcula un indicador con el número de veces que la tasa española multiplica la europea en cada grupo de edad (ver el gráfico G.5), resulta que … en España la tasa comparativa va empeorando progresivamente entre 25 y 54 años. La alta tasa de temporalidad española no es un fenómeno que se concentre en los jóvenes, como en otros EEMM. En España, la temporalidad comparativa más alta se da entre 45 y 55 años. Un fenómeno remarcable y poco habitual.

Gráficos G.6 y G.7- Como refleja G.6, a más NIVEL DE ESTUDIOS la tasa de temporalidad suele caer, también en España, pero… de nuevo en España se da un fenómeno peculiar. Con el indicador representado en G.7 se observa que con estudios medios y altos se está más lejos de la tasa europea y con estudios bajos mucho más cerca. Tener un nivel bajo de estudios en España implica tener una temporalidad comparativa más baja. Verdaderamente sorprendente.

Gráficos G.8 y G.9.- El gráfico G.8 refleja que, por SECTOR DE ACTIVIDAD, las tasas españolas son sistemáticamente más altas en todos los sectores, lo que de nuevo se traduce en grandes diferencias comparativas. Sin embargo… contrariamente a lo que se piensa, en G.9 se observa que las tasas de temporalidad españolas en hostelería o banca están más en línea con las de la UE y que las de la sanidad y sobre todo la construcción están bastante más lejos. La tasa de la construcción es desproporcionada: casi triplica la del resto de EEMM de la UE.

Gráfico G.10.- Para parecerse al resto de EEMM España debería tener cerca de dos millones de asalariados temporales menos, con grandes diferencias sectoriales. La más llamativa es la actividad de Sanidad y servicios sociales, que debería transformar el contrato temporal a indefinido a cerca de 300.00 trabajadores. La construcción, el comercio y la industria deberían transformar 249.000, 196.000 y 189.000 respectivamente. Todos los sectores tendrían para reducir sustancialmente el empleo temporal.

Gráfico G.11.- Los sectores en los que se concentra el exceso de temporalidad representados en el anterior gráfico G.10 son significativos de que la alta temporalidad de España no es patrimonio privado. Extrapolando la distribución sectorial de los asalariados en 2019 según la EPA, se observa, en G.11, que los sectores con mayor empleo público tienen también tasas muy altas. Del exceso de 1,95 millones de asalariados temporales respecto al resto de EEMM, 409.000 (21%) estarían en el sector público (en 2019 los asalariados del sector público en España eran el 19,3% según la EPA). Es decir, que el sector público tiene una tasa de temporalidad superior a su peso en el empleo. Verdaderamente llamativo, de nuevo, que en España el sector público utilice el recurso a la contratación temporal más que el privado.

Gráficos G.12 y G.13.- Por la clasificación de OCUPACIÓN hay también notables diferencias de tasas, siempre más altas en España, como se observa en G.12 … que con el indicador número de veces, representado en G.13, se traduce de nuevo en particularidades españolas. En la agricultura y en ocupaciones militares las tasas son similares a las europeas, pero los trabajadores cualificados de la industria y construcción, los directivos o los técnicos tienen tasas comparativas más altas. La temporalidad por ocupación de nuevo señala a España como diferente.

Gráficos G.14 y G.15.- En G.14 se observa que por NACIONALIDAD las tasas de temporalidad europeas son sistemáticamente más altas para los extranjeros. Comparando el número de veces que la tasa de temporalidad de los extranjeros multiplica la de los nacionales, en G.15, se observa que no hay diferencias notables en el indicador por países. En España (como en Italia) las mujeres extranjeras tienen una tasa de temporalidad más cercana a la de las nacionales. La desagregación por nacionalidad es de los pocos casos en que la tasa española se distingue, cualitativa que no cuantitativamente, a mejor.

Gráficos G.16 y G.17.- La clasificación por GRUPO SOCIOECONÓMICO es una clasificación estadística menos habitual, pero igualmente interesante. En el gráfico G.16 se observa, por ejemplo, que los empleados de la agricultura son los que tienen mayor tasa de temporalidad en la UE y también en España… sin embargo, con el indicador “número de veces que la tasa española multiplica la europea” (en G.17) dicha tasa cae muchas posiciones hacia abajo para desvelar que los perfiles socioeconómicos españoles con mayor diferencia comparativa respecto al resto de EEMM son ajenos a la agricultura: empleados y asociados de la salud, empleados de la construcción, empleados del procesado de alimentos, madera y textilHay también una alta tasa diferencial entre los profesionales de la ciencia, de la enseñanza y hasta de los directivos asalariados de alto nivel, todos ellos multiplicando la tasa de la UE más que el promedio español. En España la tasa penaliza a todos los grupos socioeconómicos sin distinción de estatus o en ocasiones a la inversa, mientras que en el resto de los EEMM la temporalidad en el empleo se concentra en grupos socioeconómicos de estatus inferior. Otra peculiaridad que añadir a las tasas españolas.

 

Gráfico G.18.- Como no podía ser de otra manera, la alta tasa de temporalidad española es mayoritariamente involuntaria. En España hay un alto porcentaje de trabajadores que tienen un contrato temporal por no encontrar uno indefinido (21,2% vs. 6,4% del resto de EEMM). Nótese que el porcentaje de EUROSTAT es sobre el total de los asalariados, lo que significa que la gran mayoría de los trabajadores temporales españoles tiene un contrato que no desea.

Gráfico G.19.- Hasta la aparición de la pandemia, las fluctuaciones del empleo temporal respecto a los ciclos económicos en España son exageradas. La destrucción de empleo temporal fue brutal en la fase de crisis y recaída tras la recesión de 2008, pero también fue excesivo el aumento del empleo temporal durante la fase de recuperación del empleo a partir de 2014. La política de protección del empleo durante la crisis de la COVID, mediante la aplicación extensiva de los ERTES a los asalariados temporales, nos ha alineado por una vez con la UE, pero a la salida de la crisis la tasa de temporalidad ha vuelto a crecer, según la EPA, y sigue en niveles inaceptables.

 

Resumen: La excepcionalidad de la temporalidad española no se justifica por la estacionalidad del turismo -que otro países como Francia también tienen-, ni para poner a prueba la falta de experiencia de la juventud -la temporalidad comparativa española es más alta entre 45 y 54 años-, ni por la estacionalidad en la agricultura -la tasa española en este sector está más en línea con la de la UE, mientras que la del total sectorial la duplica-, ni por necesidades específicas del sector privado -en España el sector público gana en temporalidad al privado-, ni por la falta de formación de los trabajadores -tener estudios más altos penaliza en España con una tasa comparativa más alta-, ni por estrategias de futuro -los científicos, los trabajadores de la salud y de la enseñanza tienen tasas peores o mucho peores en España- ni por una provechosa flexibilidad del empleo -en España la destrucción de empleo temporal tiene tintes dramáticos en los ciclos recesivos-, ni es consecuencia de tener un estatus social bajo -en España hasta los directivos tienen una acusada temporalidad comparativa-… Se podría seguir con la lista de ejemplos de la idiosincrasia española que se deduce de la desagregación de los datos estadísticos de temporalidad del empleo, pero con lo resumido hasta ahora debiera ser suficiente para concluir que …

Corolario: Sería deseable que pronto, ojalá con el consenso de los interlocutores sociales, se resuelva el persistente e injustificable exceso de temporalidad en el empleo que señala al mercado laboral español como un caso insólito en la Unión Europea desde hace décadas. Si España puede ser diferente estaría bien que fuese mejor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

About Luis Molina Temboury

Economista especializado en el análisis estadístico de la desigualdad. Convencido de que para revertir la escalada de la desigualdad extrema tendremos que acordar un límite al patrimonio. Cuanto antes mejor. Miembro de Economistas Frente a la Crisis

4 Comments

  1. JUANMANUEL RUIZ CASANEDO el diciembre 6, 2021 a las 11:23 am

    Me parece muy bueno, objetivo. El exceso de temporalidad es congénito con el sistema que tenemos de explotación sistémica ( esclavitud). Es uno de los fundamentos del sistema neoliberal de la acumulación del capitalismo en el que vivimos, y a lo cual no se da una salida más justa al cua no le damos una alida que sea más justo y equitativo.

  2. Luis Victor Temboury Ruiz el diciembre 6, 2021 a las 3:52 pm

    Muy esclarecedor y pertinente .

  3. Kali el diciembre 7, 2021 a las 4:46 pm

    La estadística señala lo que hay. ¿Quién nos dice por qué?

  4. Luis Molina el diciembre 7, 2021 a las 10:50 pm

    Como se comenta en el texto, básicamente por la legislación laboral. En 1984 se rompió el principio de causalidad en el empleo, desde entonces se disparó la temporalidad y ninguna otra reforma ha solucionado el problema, que no es tanto causado por la propia legislación sino el por el abuso que se hace de ella en fraude de ley, como explicaba aquí muy bien un post el 5 de noviembre 2020. Parece imprescindible una nueva normativa que clarifique y especifique en materia de contratación para reducir la temporalidad, y sobre todo que imponga claros controles para que se cumpla.

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