La Eurozona por fin en la dirección correcta

Manuel de la Rocha Vázquez es economista y miembro de Economistas Frente a la Crisis

Tras una noche larga y tensa, el órdago a la grande lanzado por España e Italia en la Cumbre del Eurogrupo tuvo éxito, forzando a Merkel a ceder en cuestiones que parecían impensables hasta hace unos pocos días. La ruptura del eje franco-alemán tras la victoria de Hollande, sin duda ha cambiado la dinámica europea; Alemania ya no puede imponer su visión al resto de socios sin contrapartidas, abriendo así negociaciones en las que todos tienen que ceder algo. Así ha sido siempre la construcción europea.

La Cumbre expuso de forma dramática la división entre los países del norte, con Alemania a la cabeza, que consideran que la salida de la crisis pasa únicamente por la amarga medicina de la austeridad y las reformas estructurales.  En frente los países del sur, encabezados esta vez por Italia y España, en situación limite ante los ataques de los mercados y que ya no estaban dispuestos a aceptar más buenas palabras para el futuro, reclamando acuerdos concretos y rápidos para los problemas del corto plazo.

Sin duda Rajoy sale reforzado de esta Cumbre. Su estrategia de coaligarse con Hollande y sobre todo con Monti, con quienes mantiene una confluencia de intereses, le ha dado resultados. Y ello sin confrontar o enemistar a Merkel, en esta especie de partida de poker de intereses cruzados.

En cuanto a los resultados, el acuerdo para que los bancos españoles puedan ser recapitalizados por el fondo de rescate europeo sin pasar por los estados es crucial para nuestro país, pues permite sanear el sistema bancario sin impacto en las arcas públicas, evitando así el riesgo de un escenario a la irlandesa, en el que la deuda privada acabe convirtiéndose en deuda pública. Además, si el dinero viene directamente de Bruselas, será más fácil que los bancos puedan ser verdaderamente recapitalizados, y no como se estaba planteando ahora, en que el gobierno les concedía préstamos a un 8% de interés aumentando a un más su nivel de endeudamiento. Queda por ver quien controlará los bancos que podrían acabar siendo propiedad de la UE.  Rajoy logra también su otro gran objetivo, que los fondos del mecanismo permanente de rescate, el ESM, no tengan prelación frente a los acreedores privados, lo que aumenta el riesgo para estos y estaba siendo uno de los factores de incremento de la prima del bono español.

Por su parte Italia ha obtenido el principal de sus objetivos, permitir que el fondo de rescate pueda comprar deuda pública en los mercados secundarios de una manera ágil y sin condicionalidad macroeconómica. Si esto se confirma, lo cual está por verse, se daría así un paso importante en la creación de un verdadero fondo monetario europeo, con más y mejores instrumentos para socorrer a los países de la eurozona y defender la moneda única. Sin duda, Mario Monti se habrá ido parcialmente aliviado, pues esta decisión aligerara la presión sobre el BCE, para que intervenga constantemente en los mercados de bonos, como ha hecho en el pasado, llevando al límite la prohibición del Banco Central para rescatar a los países.

Como en todo acuerdo, uno no obtiene nada sin dar algo a cambio. Para España, la inyección directa de fondos europeos en los bancos españoles está condicionada al establecimiento de un auténtico supervisor bancario a nivel europeo con poderes reales para sancionar e imponer disciplina. Este papel lo jugará el Banco Central Europeo, que con su sede en Frankfurt, garantiza a Merkel un estrecho control sobre el supervisor, lo que a la larga puede ser un regalo envenenado para España. El acuerdo deja en la incertidumbre el futuro papel de la Autoridad Bancaria Europea de reciente creación.

El Consejo Europeo aprobó el ya adelantado Pacto por el Crecimiento y el Empleo, que por primera vez junto a la retórica habitual fija un monto concreto de 120.000 millones de Euros, o el 1% del PIB de la UE que deberá ser movilizados por las instituciones comunitarias de manera rápida. Aunque largamente esperado, no deja de ser una buena noticia que Bruselas y Berlín caigan finalmente en la cuenta que solo a base de austeridad y reformas estructurales no se sale de la recesión en mucho tiempo, y sin crecimiento no se reducen los déficits o los niveles de endeudamiento. Todos saben que buena parte de los fondos prometidos no son más que un reempaquetado de viejos dineros; la clave estará acelerar su ejecución y sobre todo su enfoque hacia sectores y proyectos con altos retornos en términos de crecimiento. Si la experiencia pasada sirve de algo, uno tiene derecho a dudar que Bruselas vaya a desembolsar tan rápidamente como se anuncia. Ojala me equivoque.  El Consejo también deja claro que la tasa sobre transacciones financieras no será adoptada a nivel de la UE, y se pondrá en marcha mediante el procedimiento de cooperación reforzada antes de fin de año. De los eurobonos ni una palabra, por ahora.

Los resultados son importantes y positivos, como lo refleja la euforia de los mercados del viernes, que sienten que hay acuerdos en la buena dirección, con cifras concretas y fechas más o menos claras, aunque queda por conocerse la letra pequeña que en los asuntos europeos suele ser muy endiablada.

En definitiva, las Cumbres del Eurogrupo y del Consejo Europeo recién concluidas dan lugar para el optimismo, pues por primera vez en mucho tiempo han forzado a la gran potencia alemana a ceder en aspectos clave, modificando el rumbo de la política económica europea a favor del crecimiento y el empleo, y dando pasos firmes en la creación de una gobernanza económica europea, basada en una unión bancaria, fiscal y política. Lo de menos es si se han impuesto Monti, Rajoy u Hollande frente a Merkel, lo realmente transcendente es que quien gana es Europa.

Manuel de la Rocha Vázquez es economista y miembro de Economistas Frente a la Crisis

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