La iniciativa “Senado para la democracia” iniciada con el Manifiesto de Senador@s por la democracia (https://senadoresporlademocracia.es) terminó en un importante acuerdo de los principales partidos de izquierda para presentar una candidatura conjunta bajo el nombre de “Senado de Progreso”. Tomando pretexto de este acuerdo, PP y VOX sellaron a su vez un pacto, en el que probablemente ya pensaban antes para hacerse con una mayoría cualificada de tres quintos en el Senado. Obtenerla les permitiría efectuar, sin pactar con nadie, nombramientos decisivos en el Tribunal Constitucional y en el Consejo del Poder Judicial, que exigen una mayoría de tres quintos en el Senado. Esta exigencia de la Constitución está pensada precisamente para que sea necesario un acuerdo entre las grandes fuerzas políticas. La posibilidad que tendría la coalición de ultraderecha PP-VOX de aprobar los nombramientos sin tener que pactar es, a todas luces, una burla al espiritu constitucional, un comportamiento que anticipa los métodos a los que recurriría un eventual gobierno de esa coalición.
El contenido exacto de los acuerdos de la izquierda, negociados en cada provincia, no ha sido expuesto con demasiada claridad. Las formaciones que se unen varían de una provincia a otra y en algunas, el PSOE ha terminado aislado frente a una coalición de otros partidos de izquierda. Además, desde las últimas elecciones de 2023, se ha producido una recomposición de la parte de la izquierda que gobierna actualmente con el PSOE, que ha influído mucho sobre los acuerdos.
Este trabajo no pretende lanzar ningún sedal al futuro para anticipar el 29N. Su objetivo es simplemente evaluar el efecto de los cambios en la configuración de las candidaturas al Senado que se han producido desde 2023. Nos preguntamos qué hubiera pasado en 2023 si, con los mismos resultados obtenidos por cada formación, la configuración de las candidaturas hubiera sido la de 2026, publicada en el BOE nº 267, de 28 de octubre de 2026.
Los cambios en la configuración de las candidaturas
Los cambios son de dos tipos: unos resultan de los pactos, tanto a izquierda como a derecha, y otros son el resultado de la ruptura de SUMAR y de partidos de izquierda que presentan candidatura en 2026 donde no la presentaron en 2023, como es el caso de Adelante Andalucía. Además, se ha producido una modificación de las circunscripciones. En 2023, se elegía un senador para el conjunto formado por las islas de Ibiza y Formentera. El 29N se eligirá un senador en cada isla, lo que aumenta el número total de senadores de elección directa de 208 a 209. Lo vamos a tener en cuenta distribuyendo los votos obtenidos por cada partido en función del censo electoral de cada isla. Otro ejemplo de la desproporción entre votos y elegidos: el censo de Ibiza es de 104.038 y el de Formentera de 7.714: en 2026, cada isla elegirá a un senador.
La situación de los partidos:
Separando Adelante Andalucía como parte del voto de izquierda.
En 2023, Adelante Andalucía solo se presentó a las elecciones para el Senado en Cádiz, provincia en la que, en las últimas elecciones autonómicas de Andalucía, obtuvo el 35% del voto de izquierda (incluyendo el PSOE). Sin duda, animado por su buen resultado en estas elecciones, este partido presenta en 2026 candidaturas al Senado en todas las provincias de Andalucía, precisamente cuando se intenta formar una candidatura unitaria. Su presencia restará inevitablemente votos a la candidatura Senado de Progreso. Para calcular este impacto, hemos restado de los votos obtenidos en 2023 por los partidos que hoy conforman la candidatura Senado de Progreso un porcentaje estimado como la mitad del porcentaje que representó, en las últimas autonómicas, Adelante Andalucía sobre el conjunto de la izquierda en cada provincia andaluza. Tomar la mitad de ese porcentaje, arbitrariamente, busca tener en cuenta la especificidad de la elección al Senado. Si recordamos que, ni siquiera en Cádiz, la provincia en la que está mejor implantado, este partido consiguió elegir un senador y que es muy improbable, por no decir imposible, que consiga alguno en 2026, no sería extraño que muchos de sus adeptos no le sigan en esta aventura.
Separando Podemos de SUMAR.
Podemos se ha desgajado de SUMAR al formarse el Frente Amplio, algo importante para este análisis, puesto que conlleva que Podemos no participe en el Pacto por un Senado de Progreso. He procedido a separar los resultados de SUMAR (ya modificados por la aparición de Adelante Andalucía) en sus dos componentes actuales en cada provincia, utilizando la matriz de de intención de voto por provincia del modelo elaborado por “pulsoelectoral”, basado en los microdatos del CIS.
Los pactos
No resulta fácil determinar con exactitud qué formaciones están involucradas en el pacto por un Senado de Progreso (SEN-PR) en cada provincia. Finalmente, hemos decidido, en la práctica, utilizar las candidaturas efectivamente presentadas para el 29N. Partimos de SUMAR-SP (SUMAR sin Podemos) y PSOE y, cuando un partido de izquierda que se hubiera presentado en la mayoría de las provincias en 2023 no se presenta en 2026 (o solo en muy contadas circunscripciones) se añaden los votos obtenidos a SEN-PR allí donde el partido en cuestión no se presenta. Es el caso del Partido Animalista con el Medio Ambiente (PACMA) y de Recortes Cero. Otros partidos, como Por un Mundo más Justo (PM+J), Coalición Existe, Partido Comunista de los Trabajadores de España, Unidad Castellana, Entre Veins Catalunya, Estat Valenciá del Benestar, que ofrecían dudas, se han agrupado en una categoría de “Otros” (“Izq. Otros”) sin añadirlos a la candidatura unitaria. En las circunscripciones donde Podemos, no se presenta en 2026, se incluye lo calculado anteriormente en la categoría “Izq. Otros”. Son todas candidaturas con pocos votos que, no solo no tienen la más mínima posibilidad de sacar un senador, sino que tampoco influyen sobre la atribución de escaños a los partidos mayoritarios. Como ya hemos adelantado, en Andalucía, figurará Adelante Andalucía en todas las provincias y el voto estimado para esta candidatura será detraído de SEN-PR.
El pacto firmado por PP y VOX tiene la virtud de ser claro, una ventaja de la ausencia de democracia interna, cuando deciden los líderes y los responsables provinciales se enteran por la prensa de que su partido no se presenta al Senado (en Guipuzkoa, por ejemplo). Hay cuatro tipos de circunscripciones: 14 en las que el PP se presenta solo y pide el voto de VOX, 3 en las que VOX se presenta solo y pide el voto del PP, 29 en las que el PP presenta tres candidatos y VOX se limita a presentar un único candidato. El cuarto tipo incluye todo el resto, donde la situación no se modifica: se mantienen las dos candidaturas allí donde las había En la primera y segunda modalidad hemos sumado los votos del partido que desaparece al que permanece, teniendo en cuenta el orden de los candidatos. En la tercera modalidad hemos añadido los votos que fueron a los candidatos números 2 y 3 de VOX en 2023 a los candidatos 1 y 2 del PP. A primera vista, esta modalidad parece algo extraña: refuerza dos de los candidatos del PP y deja tal cual al único de VOX. Evidentemente, en la realidad se podrían dar otros intercambios de votos.
Existe un tercer pacto en Canarias que reúne a partidos de izquierda, incluyendo a Podemos, dejando fuera al PSOE. Lo hemos llamado “La otra izquierda”.
Los resultados
Hemos realizado tres supuestos o escenarios, cuyos resultados se resumen en el Cuadro 1. El primero, el más importante, refleja, cuando se compara con los resultados reales de 2023, el efecto de los cambios a los que hemos aludido anteriormente y que configuran las candidaturas que se enfrentarán el 29N. En este escenario aumenta el número de senadores del conjunto de la izquierda (de 108 a 120) y, aunque la derecha mantiene su mayoría absoluta (fijada en 134 senadores), no alcanza la cualificada de tres quintos (161 senadores) e, incluso, disminuye con relación a la configuración de 2023 (147 frente a 158) [1]. Estos resultados, que no poseen ningún valor proyectivo, solo significan que el acuerdo por un Senado de Progreso tiene un efecto positivo, a pesar del pacto del PP y de VOX y a pesar de que una parte de la izquierda no ha querido adherirse al acuerdo.
Se han añadido dos supuestos más para señalar dos importantes problemas a los que se enfrenta la candidatura “Senado de Progreso”. La ausencia de una unión amplia, que Podemos y Adelante Andalucía cabalguen por su cuenta, reduce considerablemente las expectativas de la izquierda y su capacidad de disputar la mayoría en el Senado a la derecha. Un escenario, que hemos llamado “Unidad Senado”, plantea que los seguidores de estos dos partidos voten la candidatura “Senado de Progreso” (o que los partidos retiren sus candidaturas, si aún están a tiempo). Es obvio que este escenario representa un máximo (aunque se podría realizar en parte), pero tiene la virtud de medir la importancia de la ausencia actual de unión y de marcar uno de los cáminos estratégicos esenciales para la campaña electoral: ampliar el voto de la izquierda. Si se realizara este supuesto, la situación sería la planteada inicialmente por el Manifiesto por un Senado de Progreso, corregida por el pacto de la derecha. Se hubiera producido entonces prácticamente un empate entre izquierda y derecha, muy ligeramente a favor de la izquierda (133 para la derecha y 134 para la izquierda).
Sigo insistiendo en que las estimaciones anteriores no pretenden desvelar ningún futuro. Pero tienen un cierto interés para el 29N. Las encuestas más solventes constatan una cierta estabilidad de la intención de voto a los dos grandes partidos. De confirmarse, el efecto sobre la elección para el Senado sería importante ya que, debido a su muy particular sistema electoral, estos partidos son los que concentraron la práctica totalidad de los senadores elegidos en 2023. A pesar de obtener un número considerable de votos ni SUMAR ni VOX consiguieron un solo senador. En 2026, VOX podría obtener algunos, más por el pacto con el PP que por su crecimiento en votos, insuficiente para llegar a la zona de elección. Pero ya hemos visto que el efecto del conjunto de los cambios es positivo para la izquierda. Por otra parte, en 2023, el PP se nutrió mucho del voto útil de VOX (personas que votaban VOX para el Congreso y PP para el Senado) y aunque también existió cierto voto útil a favor del PSOE, fue mucho mayor en la derecha. Si todo el mundo votará para el Senado como lo hizo para el Congreso (desaparecíera el voto útil y la abstención específica) el resultado sería catastrófico para la derecha, como se puede ver en el último supuesto del Cuadro 1 (145 senadores para la izquierda y 122 para la derecha). Todo dependerá de si las circunstancias van a favorecer o no el voto útil de VOX el 29N. Por una parte, parece más probable que un partido en auge, que crece a costa del PP, sea más reticente a prestarles sus votos que en anteriores consultas electorales. De ser así, la derecha saldrá perjudicada en su conjunto. Pero es también cierto que la perspectiva de gobernar juntos puede posibilitar que muchos votantes de VOX lo hagan por el PP en el Senado (tendrían que ser más que ahora y ya son muchos), pensando en el bloque de gobierno. Este eventual sentido práctico de la derecha está, de momento, ausente en cierta izquierda que persiste en ir por libre.
Conclusión
Se han producido muchos cambios desde la última elección al Senado en 2023. Unos promovidos por la ahora llamada “Plataforma de apoyo a “Senado de Progreso”, que lanzó hace unos meses la exitosa idea de una candidatura unitaria de la izquierda al Senado, otros menos positivos, fruto de la inagotable tendencia de la izquierda a disgregarse, y un acuerdo en la derecha que parecía responder al desafío de la izquierda, pero que, muy probablemente, estaba ya planificado para hacerse con la mayoría cualificada de tres quintos. A pesar de todo, ni la izquierda disgregadora ni la derecha ventajista han conseguido anular la iniciativa de “Senado de Progreso”, Con la configuración actual, fruto de todos esos cambios y pactos, la izquierda sacaría mejores resultados y, sobre todo, impediría el atropello que resultaría de una derecha con mayoría de tres quintos. ¿Se pueden proyectar estos resultados en forma de optimismo para el 29N? Mi opinión es que sí. Si, como parece, se mantiene una cierta estabilidad en el voto a los grandes partidos, la propia inercia del sistema electoral del Senado facilitará al menos la mejora de los resultados de la izquierda con la estructura de candidaturas actual. De la campaña electoral, de convencer a cierta izquierda de votar con sentido de las prioridades y de convencer para que voten a muchos de los que no lo hacen, y menos al Senado, va a depender que se puedan restablecer con mayor fuerza los equilibrios institucionales en el Senado.


[1] Se incluyen, como Anexo 1, los resultados de este escenario principal por comunidades autónomas.

