La legislatura que se encuentra a punto de acabar se ha caracterizado por la grave anomalía que ha supuesto el uso escandalosamente partidista que ha hecho el PP de su mayoría absoluta en el Senado, llegando a alterar el papel que la Constitución otorga a esta Cámara.
Nuestro Senado está compuesto por 266 senadores, 208 de elección directa y 58 designados por los Parlamentos de las Comunidades Autónomas. Cada CA designa un senador, más otro por cada millón de habitantes. Por el contrario, en la elección directa cada provincia elige cuatro senadores, con la excepción de las provincias insulares y de las dos ciudades autónomas, cualquiera que sea su población. Cada elector dispone de tres votos (votos-senado) en las provincias peninsulares y el resultado más frecuente es que el partido mayoritario consiga tres senadores y el siguiente uno. El sistema de elección y la disparidad de tamaño de las circunscripciones conducen a grandes diferencias en el número de votos-senado necesarios para elegir un senador. La “Agrupación Socialista Gomera”, por ejemplo, lo obtiene con 4.000 votos escasos, mientras que el Partido Socialista ha necesitado una media de 309 mil votos por senador y Esquerra Republicana de Catalunya supera los 612 mil votos por senador elegido. En la derecha, la media por senador del Partido Popular fue de algo menos de 200 mil.
Aunque evita que todos los senadores vayan al mismo partido, este sistema electoral no favorece a la izquierda (Cuadro 1). En 2023, con prácticamente los mismos votos, la derecha obtuvo 127 senadores, frente a los 81 que fueron a la izquierda (50,1% y 49,9% de los votos para 38,9% y 61,1% de los senadores respectivamente). Una mayoría que se amplía con los senadores de designación autonómica (33 de derecha por 25 de izquierda, actualmente[1]). La izquierda debe imperativamente reaccionar para evitar que las próximas elecciones reproduzcan la situación actual y sobre todo, que no la empeore. Existe el peligro de que la derecha consiga ampliar su mayoría hasta alcanzar los tres quintos de la cámara, para lo que necesitan nueve senadores más (sin contar con el PNV o Junts), Esta mayoría cualificada les permitiría, en particular, nombrar en solitario a los cuatro magistrados del Constitucional, cuya renovación está pendiente y, más adelante (en 2029) nombrar, también sin tener que pactar, a diez de los veinte vocales del Consejo General del Poder Judicial, que entonces se renovarán.
La necesidad de presentar candidaturas unitarias al Senado en un número máximo de circunscripciones es una evidencia ya que, salvo hecatombe, siempre mejoraría los resultados de la izquierda. Pero hay que admitir que dar un vuelco a la situación actual es un objetivo difícil. Una visión realista, que busque estimar la eficacia de esta operación, obliga a tener en cuenta que, además de la dificultad de un acuerdo entre las diversas formaciones de izquierda, la candidatura unitaria puede también provocar algunas reacciones negativas: el probable aumento del voto útil al PP, que ya es importante y una disminución de la movilización del voto de izquierda. El voto útil específico al Senado se produce cuando algunos electores de partidos minoritarios otorgan parte de sus votos-senado potenciales[2] al partido mayoritario, con más probabilidades de conseguir un senador. También existe un “voto de apoyo”, cuando el trasvase beneficia a alguna candidatura minoritaria, aunque esta no tenga posibilidades de éxito. Globalmente, los trasvases de votos son importantes. En la derecha, más del 14% del voto esperado (o potencial) de VOX va a otras candidaturas: un 11% es voto útil al Partido Popular, el resto es voto de apoyo a otras candidaturas de derecha. En la izquierda, más del 10% del voto esperado de SUMAR va otras candidaturas, pero solo un 4% es voto útil al Partido Socialista, la mayor parte es voto de apoyo a otras candidaturas de izquierda (o “voto inútil”). La importancia del voto útil en la derecha es una variable clave para el éxito de una eventual candidatura unitaria. También lo es la fidelidad del voto de izquierda y, sobre todo, que los votantes traten por igual a los componentes de la candidatura unitaria. Especialmente en las circunscripciones que cuentan actualmente con un único senador de izquierda, una fidelidad insuficiente puede comprometer el ya difícil cambio de mayoría. Además, el equilibrio interno de las candidaturas unitarias puede verse afectado, si el voto de izquierda es insuficiente o selectivo. La ganancia no está garantizada y el impacto de estos obstáculos deberá ser evaluado en cada circunscripción.
Las candidaturas unitarias deberían cumplir las siguientes condiciones para optimizar los votos de izquierda frente a una situación desfavorable de partida, que puede empeorar si la derecha reacciona ante la unidad de la izquierda, o aumenta su voto a expensas de la izquierda, así como para cumplir el objetivo de que ninguno de los partidos involucrados pierda con relación a lo conseguido en 2023:
- que, al menos en las circunscripciones en las que el resultado puede mejorar, incluya a todas las formaciones de izquierda. Que la unidad sea total es una condición poco realista pero importante Si se mantiene alguna candidatura de izquierda, esta puede actuar como vía de escape para el voto de rechazo a algunos de los componentes de la candidatura unitaria. Lo que hemos llamado “voto de apoyo”, que también se puede llamar “voto inútil”, podría ser más atractivo que la abstención selectiva.
- Que todos los que han votado a una formación de izquierda para el Congreso, voten efectivamente a la candidatura unitaria del Senado (fidelidad máxima del voto de izquierda)
- La composición de la candidatura debería garantizar al PSOE, único partido de la izquierda no nacionalista que obtuvo senadores en 2023, en cada circunscripción, tantos candidatos como senadores consiguió y repartir, como candidatos, las posibles ganancias entre el PSOE y el resto de la izquierda. Esto contribuirá, sin garantizarlo, a que se cumpla el precepto de que nadie pierda en la operación unitaria.
Los resultados de 2023 muestran situaciones muy dispares en las circunscripciones. Centrándonos en las diferencias en votos-senado entre izquierda y derecha y entre izquierda y Partido Popular (partido mayoritario en la derecha) y suponiendo que se dan las condiciones anteriores, se ha establecido una clasificación de las 59 circunscripciones existentes en siete grupos, según la suerte que puede correr una candidatura unitaria (CU):
- En 14 de las circunscripciones, el PP superaba en votos al conjunto de la izquierda, por lo que es muy probable que la CU no baste para mejorar el resultado.
- En 4 de ellas, la izquierda obtiene los cuatro senadores que se eligen: la candidatura unitaria (CU) no sería aconsejable porque supondría la pérdida de un senador (el que consigue la izquierda nacionalista).
- En 7 circunscripciones, la izquierda tuvo mayoría de votos y de senadores y la CU daría firmeza al resultado, sin mejorarlo.
- En 4 circunscripciones (todas insulares), la derecha tuvo mayoría de votos, pero la izquierda consiguió el máximo de senadores. En este caso también, la CU podría dar mayor firmeza al resultado, sin mejorarlo.
- En 7 de ellas, la izquierda tuvo mayoría de votos, pero no de senadores: Esta es la categoría más prometedora para una CU, la que tendría la mayor probabilidad de conseguir la mayoría de los senadores.
- En 3 circunscripciones, hubo empate de senadores con mayoría de votos de derecha: la CU permitiría una ganancia menor.
- Finalmente, hay 20 circunscripciones con mayoría de votos y de senadores de derecha. En esta categoría el mínimo está asegurado[3] y la CU tiene posibilidades de mejorar el resultado e incluso de invertir la mayoría. Aquí la CU es muy aconsejable y debería ser más fácil de poner en marcha.
Hemos comparado los resultados posibles en dos escenarios muy contrastados, definidos por el resultado obtenido en las 30 circunscripciones de los Grupos 5, 6 y 7: escenario ALTO, en el que la candidatura de izquierda gana en todas las circunscripciones con posibilidad de mejora (grupos 5, 6 y 7) y escenario BAJO, en el que solo gana en las siete con mayoría de votos de izquierda en 2023 (grupo 5) y no consigue ganar en ninguna de los grupos 6 y 7. Además, la composición interna de la candidatura unitaria cumple con la condición 3) anterior, salvo en las cuatro provincias en las que la izquierda, gracias a las candidaturas nacionalistas, consigue los cuatro senadores (grupo 2).
En el escenario ALTO se obtendrían 134 senadores en la elección directa, lo que representa la mayoría absoluta del Senado. En el escenario BAJO, la izquierda mejora, sin poder alcanzar la mayoría absoluta. En los dos escenarios cada una de las dos fracciones que componen la candidatura única gana senadores.
Actualmente, la derecha supera ampliamente, con 160 escaños[4], la mayoría absoluta, como también la supera el PP en solitario con 143 senadores. En el futuro hipotético que estamos contemplando, la izquierda contaría con sus senadores de designación autonómica actuales, 25, mientras no se celebren elecciones autonómicas, a los que se añadirían los conseguidos en la elección directa. En el escenario ALTO, bastaría con el voto directo y. al añadir los de designación autonómica, la mayoría alcanzable sería casi la misma que la que ahora tiene la derecha. Las candidaturas unitarias le darían una vuelta completa a la situación actual.
En el escenario BAJO, no se alcanza la mayoría absoluta, a falta de 16 senadores de elección directa, contando con los senadores de designación autonómica Para alcanzar la mayoría absoluta sería necesario ganar en 9 de las 20 circunscripciones que, en este supuesto BAJO, se dan por perdidas (grupo 7), Una condición exigente, pero no imposible.
El Anexo 1 ofrece el detalle de los grupos de circunscripciones enumerados anteriormente (de 1 a 7). Se presenta, en la columna 1, el número de senadores de partidos de izquierda elegidos en 2023 (un total de 81). También se incluye el indicador más importante: la diferencia votos-senado potencial del conjunto de la izquierda menos votos-senado potencial del PP (columnas 2 y 3). Finalmente, las columnas 4 y 5 recogen las ganancias posibles de la izquierda en los dos escenarios mencionados y en las columnas 6 y 7 se indica el número de senadores que podría alcanzar la izquierda, si se realiza uno de los dos escenarios. Las circunscripciones se han ordenado, en cada grupo, de mayor a menor, según el porcentaje de la columna 3. De esta manera, quedan ordenadas por situación de más a menos favorable para la izquierda.
En el Anexo 2, figuran las 20 circunscripciones cuyo resultado diferencia a los dos escenarios contemplados (Grupo 7). En las columnas 4, 5 y 6 figura la sensibilidad a los tres obstáculos mencionados anteriormente: el voto útil de VOX hacia PP, el grado de fidelidad del voto de izquierda (aquí porcentaje de voto perdido) y el aumento del voto de derecha a expensa de la izquierda, cuando actúa cada uno por separado. Por ejemplo, en la provincia de Cádiz, el conjunto de la izquierda aventaja al PP en algo más de 267 mil votos, 28,7% del voto PP. Para anular esta diferencia sería necesario, o bien que el 92% del voto de VOX fuera al PP (un porcentaje de voto útil poco probable), o bien que el 31% del voto potencial de izquierda se perdiera, algo también poco probable o bien que el voto al PP aumentara un 20%, con una reducción equivalente de la izquierda, una expectativa igualmente poco probable. Estos umbrales pueden dar una idea de la probabilidad de éxito en cada circunscripción. Así, Cádiz parece una provincia en la que la victoria de una candidatura unitaria resultaría bastante probable. Sin embargo, no hay que olvidar que, al actuar conjuntamente, estos umbrales son eficaces a un nivel inferior cada uno. Tomando, por ejemplo, Ciudad Real, los umbrales de cada variable son muy bajos y, como actúan conjuntamente, podemos considerar esta provincia como una circunscripción en la que será difícil que una candidatura unitaria permita cambiar la mayoría actual. Una victoria de la candidatura unitaria en las nueve primeras circunscripciones del Anexo 2 aseguraría la mayoría absoluta de la izquierda (contando con los senadores de designación autonómica).
Conclusión
La situación actual del Senado, secuestrado por la mayoría absoluta del Partido Popular, exige que la izquierda se plantee seriamente optimizar la eficacia de sus votos para evitar que, en las próximas elecciones, se repita el ventajismo del Partido Popular o incluso que pueda aumentar, si alcanza la mayoría cualificada de tres quintos. Conseguir una mayoría absoluta para la izquierda es un objetivo difícil de alcanzar porque se enfrenta a un sistema electoral que la desfavorece muy claramente y porque frenar la tradicional tendencia centrífuga del pueblo de izquierda parece una tarea inexplicablemente complicada, casi inalcanzable. Sin embargo, resulta incuestionable la necesidad de candidaturas unitarias en el máximo de circunscripciones, como plantea el manifiesto de Senador@s por la democracia (.https://senadoresporlademocracia.es). La unidad permitiría, sin ninguna duda, mejorar los resultados actuales (garantizando así que la derecha no obtendrá la mayoría cualificada de tres quintos), sin descartar la posibilidad de conseguir dar la vuelta a la situación actual.
A la hora de concretar los términos de un acuerdo unitario, será necesario tener muy en cuenta las perspectivas de los partidos con senadores en 2023. En particular, no se deben escatimar esfuerzos para tratar de evitar que la candidatura unitaria sea un incentivo para que pequeños partidos oportunistas acudan a recoger el voto de los críticos descontentos.
El problema de fondo es el sistema de elección de los senadores y la propia existencia de una segunda cámara, una concesión a la derecha en la transición (la Constitución de 1931 no instituía un sistema bicameral). En esta cámara todos los territorios tienen la misma representación, con independencia de su población, pero los senadores elegidos, en realidad, no representan a territorios sino a partidos políticos, como ocurre, legítimamente en el Congreso de los Diputados. Hoy, la derecha se atreve, simplemente porque puede, a utilizar el Senado para competir con el Congreso, en su afán de socavar al gobierno. Una campaña para promover candidaturas unitarias de la izquierda debería integrar una dimensión didáctica, para garantizar la imprescindible disciplina de voto y una dimensión de crítica institucional, para denunciar la existencia de un Senado con estas características.
[1]Incluyendo en la mayoría de investidura al PNV y a Junts, esta tiene 29, frente a los 29 de la derecha
[2] Llamamos “voto esperado”, o potencial, de un partido al obtenido por ese partido en las elecciones al Congreso el mismo día, multiplicado por el número de votos del que dispone cada elector en esa provincia. Los porcentajes aquí presentados son netos, es decir que pueden encubrir un entramado más complejo de flujos.
[3] Salvo si VOX aumenta lo suficiente como para disputar el cuarto senador a la izquierda, sin que disminuya el PP, haciendo que la derecha se haga con los cuatro senadores en liza.
[4] Aquí incluimos a JUNTS y al PNV, con los que alcanzaría la mayoría de tres quintos.





