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Más allá de los platós, ni salud, ni economía, ni ciudad… ni gestión

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Rita Maestre, portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento de Madrid

Sara Ladra, economista, es miembro de Economistas Frente as la Crisis

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Uno de los valores que la derecha se ha esforzado por implantar en el imaginario colectivo de sus votantes ha sido la excelencia en su gestión económica. Su obsesión por no perder esta identidad y “valor” de la derecha ha sido tal, que se ha convertido en el vector principal en la gestión de la pandemia, por encima de datos de incidencia, ingresos hospitalarios, ocupación de UCI, fallecidos o, más recientemente, de previsiones de la AEMET.

El pasado junio, la presidenta Ayuso, con el beneplácito de su mejor ‘seguidor’, el alcalde Almeida, se fijó como único objetivo evitar cumplir con las distintas fases de la desescalada (en concreto, la Fase 3), pasando directamente al desconfinamiento con el fin de “salvar el verano” o, lo que es lo mismo, salvar al sector servicios, principal aporte al PIB regional. Resultado: pasamos de 96 casos confirmados de coronavirus el día 21 de junio a 7.226 casos el 18 de septiembre en Madrid. En cuanto al comercio, si bien durante los meses de mayo y junio mejoraron las cifras de negocio, en agosto volvían a caer las ventas un 18 % en la Comunidad.

No contentos con esto, Ayuso y Almeida quisieron ‘salvar la Navidad’.  Resultado: pasamos de 250 casos confirmados en la Comunidad de Madrid el 6 de diciembre a 7.771 el 19 de enero[1]. La incidencia de la pandemia superó los 900 casos en enero y hoy (625,85) sigue por encima de la media nacional (496) (12.02.2021). El número de fallecidos en Madrid por COVID-19 es casi 4 veces más que la media nacional. Los datos de comercio minorista que publica el INE todavía no están disponibles para el mes de enero, pero los expertos ya auguran que las ventas no han sido las esperadas estas navidades, igual que no lo fueron del tan esperado “Black Friday”.

Más recientemente, vivimos la última entrega de esta película de terror con ‘salvar las rebajas’, cuyo tráiler pudimos ver en primicia el pasado 8 de enero, cuando el mismo día que la tormenta de nieve del siglo llegaba a Madrid, Almeida y Ayuso mantenían todos los comercios y servicios no esenciales abiertos hasta que la situación se les fue de las manos ¿Por qué este afán de elegir entre economía y salud cuando, claramente, esa dicotomía no existe y ambas salen perjudicadas? El propio Fondo Monetario Internacional alertaba en el mes de octubre del pasado año que era mejor “un confinamiento duro y corto que unas medidas restrictivas suaves si se quiere salvar la economía”. Pero por encima de todo, están las vidas humanas y en Madrid ya hemos perdido a 13.255 personas por la COVID-19, sin contar el exceso de mortalidad, que en Madrid ha alcanzado el 50 % desde marzo de 2020 y superando los 20.000 fallecidos, según el INE.

Si los datos de la tercera ola continúan la tendencia actual, ni siquiera mantener los comercios abiertos –medida económica estrella de la derecha madrileña– permitirá salvar la temporada al sector comercial y de la hostelería. Sin salud, sin vacuna, el consumo no remontará, los turistas no volverán a Madrid, los inversores no elegirán Madrid como centro de su actividad inversora…

Si nos fijamos en el resto de medidas económicas anunciadas por Almeida en el mes de abril por importe de 24 millones de euros, su impacto en el tejido empresarial de la ciudad ha sido un completo fiasco. Exceptuando ciertas medidas de carácter fiscal, la ejecución del resto de políticas de carácter económico ha sido cero. La medida clave de este paquete fueron dos convenios con Avalmadrid e Iberaval, que no concedieron ni un sólo aval en 2020. En cuanto a las convocatorias de ayudas y subvenciones anuales ordinarias dirigidas fundamentalmente a asociaciones de comerciantes y mercados municipales (más que al pequeño comerciante de barrio), no llegaron hasta finales de diciembre, siendo su ejecución de apenas el 30% de lo anunciado. Y en las bonificaciones fiscales el impacto fue la mitad del inicialmente esperado.

Ante este estrepitoso fracaso de la política económica de Almeida,  Más Madrid propuso como enmienda al proyecto de Presupuesto General para 2021 una línea de ayudas directas a autónomos y micropymes de Madrid que fue rechazada por el Gobierno de PP y Cs, que también eliminó las subvenciones a las asociaciones de autónomos para contentar a sus socios de la ultraderecha. Más Madrid ya había propuesto al Gobierno del PP, durante el mandato pasado, la entrada del Ayuntamiento de Madrid en el capital social de Avalmadrid, algo que también rechazaron desde la Comunidad de Madrid. Quizá eso hubiera ayudado a miles de autónomos y empresas que han sufrido el impacto económico directo de la pandemia sin apoyo alguno del Gobierno de Almeida. Miles de autónomos y empresas que han tenido que recurrir a las medidas de apoyo estatales vía ERTE y líneas ICO para mantener a duras penas sus negocios.

Ante esta nefasta gestión económica no sorprende ver cómo el alcalde –o el portavoz del PP, cada vez cuesta más distinguirlo– quiere ahora cargar la culpa de las pérdidas económicas de comercios y hostelería de la ciudad de Madrid por el paso de Filomena en el Estado. Ni más ni menos que 998 millones de euros, más del 70 % de los 1.400 millones de las pérdidas estimadas. Pero Almeida ya sabe que el lucro cesante no está recogido en el catálogo de daños a compensar. Se trata de otra estrategia más para alentar la confrontación con el Gobierno de Sánchez – ahora sí, en su calidad de portavoz nacional del PP – y de tapar su incapacidad como gestor de la ciudad de Madrid.

En medio de este desolador escenario es alentador leer que, finalmente, se va instalando la idea de que sin salud no hay economía. Varios economistas internacionales de reconocido prestigio anunciaban estos días que el mejor indicador adelantado de la evolución de la actividad económica iba a ser el grado de avance en la campaña de vacunación. La prensa también está citando a otros economistas, en este caso españoles, que vinculan la mejora de la situación económica de nuestro país a las vacunas, el uso de los fondos europeos y el proceso de reformas.

No obstante, si esto es así, ya podemos prepararnos porque en Madrid ni se vacuna, ni tenemos un presupuesto transformador para nuestra ciudad (en clave ecológica, digital y de cuidados) y el uso que históricamente han hecho, tanto Comunidad como Ayuntamiento, de los fondos europeos es irrisorio. Esperemos que con el avance de esta tercera ola y los aprendizajes de las dos anteriores, Ayuso y Almeida salgan de los platós y se pongan a gestionar poniendo, de una vez por todas, en el centro a las personas. /

[1] https://covid-observatorio-mad.herokuapp.com/

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