La austeridad disruptiva: Europa como ejemplo

Carles Manera, Catedrático de Economía Universidad Illes Balears y miembro de Economistas Frente a la Crisis

Un grupo de prestigiosos economistas ha indicado lo absurdo que resulta aplicar correctivos –como la multa que amenaza ahora mismo el presupuesto de España– a países que incumplen con el déficit. La posición de estos expertos, académicos y profesionales que no se adscriben en su totalidad a las corrientes de pensamiento keynesiano, sino que también proceden del más estricto liberalismo económico, no hace más que corroborar una conclusión que se viene diciendo desde palestras consideradas heterodoxas en relación al mainstream: que la austeridad es nociva para el crecimiento económico, y una fuente poderosa de alimento de la desigualdad.

 

  1. Desequilibrios europeos, austeridad expansiva

La zona euro se asimila a una unión de Estados que, de hecho, compiten entre ellos como si fueran empresas: es una visión patente de mercado en la concepción de esta agrupación de países. Esto conduce a problemas graves, dado que:

  • Hay naciones netamente exportadoras y que generan superávits;
  • Hay otras importadoras, que necesitan financiación para cubrir estas compras.

Es así como se producen desequilibrios recurrentes en el conjunto europeo. Desequilibrios que se quieren corregir a base de supervisiones económicas, llevadas a cabo por organismos supra-nacionales. Aquí, tenemos:

  1. El control de las finanzas públicas, a partir de los equilibrios presupuestarios. La vía es clara: recorte de gastos –principalmente en los capítulos sociales–, de inversiones de todo tipo; y una preocupación bastante limitada por los ingresos (con la única excepción del estímulo a la imposición indirecta).
  2. La revisión de los indicadores de deuda pública. Desde el mainstream se ha cambiado de forma tendenciosa la secuencia, que es esta: la crisis emerge y, a raíz de ella, la deuda se dispara. Y lo hace en muchos países por las políticas de rescate bancario que se impulsan. No es la deuda la causante de la crisis, sino su consecuencia.
  3. Reformas estructurales para mejorar la competitividad; en definitiva, políticas de austeridad que sustentan sus fundamentos en dos elementos clave: el control de los salarios y la flexibilidad de los mercados de trabajo.

manera1 manera2FUENTE: C. Manera: La extensión de la desigualdad. Austeridad y estancamiento, La Catarata, Madrid, 2015.

  1. Las consecuencias de la austeridad
  • El PIB ha caído en los países de la periferia europea, más que en el total de la Eurozona. Es en este espacio geográfico donde se han aplicado las recetas más severas de la austeridad. Esta conclusión ha sido reconocida, incluso, por el propio FMI, en trabajos publicados en 2012 y 2013 sobre 170 países y para los últimos treinta años, con una conclusión contundente: entre 2008 y 2012, el PIB ha retrocedido, el desempleo ha crecido, los salarios han menguado y se ha incrementado la desigualdad.
  • El paro ha crecido en la mayoría de los países que han aplicado la política de austeridad expansiva.
  • La deuda sobre PIB ha aumentado: los recortes del gasto público provocan una reducción a su vez del PIB, de manera que el porcentaje de endeudamiento aumenta.
  • La deflación se ha concretado, en mayor o menor dimensión, en algunos países en los que las recetas de la austeridad han sido más severas (Grecia, España y Portugal).

 

Evolución del PIB en países escogidos, 2002-2013. Porcentaje de crecimiento

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FUENTE:http://epp.eurostat.ec.europa.eu/tgm/table.do?tab=table&init=1&language=fr&pcode=tec00115&plugin=1.

 

Deuda pública sobre PIB (en porcentaje), 1995-2012

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manera5FUENTE: elaboración personal a partir de los datos del Statistical Annex of European Economy, otoño de 2013.

http://ec.europa.eu/economy_finance/publications/european_economy/2013/pdf/2013_11_05_stat_annex_en.pdf.

 

Evolución de la inflación, 2002-2013

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FUENTE: Eurostat. Para USA y Japón en años 2012-2013: la Caixa Research. Para 2011:

http://es.global-rates.com/estadisticas-economicas/inflacion/2011.aspx.

En relación a la eurozona, la experiencia histórica demuestra que es imposible crecer y reducir deuda aplicando austeridad y paciencia. La deuda se ha contraído siempre mediante la inflación y la reestructuración. En concreto, a partir de la Historia Económica, las formas de pagar la deuda han sido[1]:

  1. Con más inflación, hecho que reduce el valor de la deuda. El tema choca con los planteamientos del BCE, que centra sus actuaciones en alcanzar una inflación del 2 por ciento. La exigencia debería ser que, en efecto, el BCE cumpla sus cometidos, toda vez que los precios están ahora mismo por debajo de ese 2 por ciento; pero se sigue exigiendo austeridad, con lo que la deflación no se corregirá y el pago de la deuda será más difícil.
  2. Gobiernos europeos y el BCE deberían obligar a bancos y empresas –y consorcios que negocian fondos de pensiones– a comprar deuda pública por debajo de su valor y, a la vez, regular los movimientos de capitales para evitar su fuga.
  3. Mayor crecimiento económico, que debería ser muy superior al alcanzado por la eurozona en los últimos años (con cifras inferiores al 1 por ciento). La consecuencia de esto va a ser el aumento de los déficits públicos –si se mantienen políticas de bienestar y los estabilizadores automáticos– y de la deuda.
  4. Una conclusión se desprende de todos estos datos: las instituciones económicas deberían haber aprovechado la crisis para fijar unas normas globales sobre el capital, y marcar reglas claras sobre los pasivos que poseen los bancos y las entidades financieras. En tal sentido, los compromisos del presidente Obama cuando ganó las elecciones fueron claros: por un lado, garantizar que el crecimiento económico no volviera a basarse en una expansión de deuda, una burbuja de vivienda y un déficit financiado externamente; por otro, rediseñar el sistema financiero para combatir la especulación, restablecer medidas fuertes de regulación y exigir ratios mucho más drásticos de capital. Ambos aspectos siguen, todavía, sin cumplirse.

***

[1]C. Reinhart-K. Rogoff, http://www.cepr.org/pubs/dps/DP9750#. DP9750: Financial and Sovereign Debt Crises: Some Lessons Learned and Those Forgotten. En un interesante artículo, Guillermo De la Dehesa plantea soluciones posibles para la deuda de la eurozona. Una se centra en la mutualización de parte de la deuda, la que supere el 60 por ciento del PIB de los países. Toda esa deuda pasaría a un fondo europeo de redención de la deuda, financiado con la emisión de “euroletras” con garantía de los Estados, y con contribuciones del Mecanismo de Estabilidad Europea. La segunda se basa en una reestructuración de la deuda, a partir de un programa denominado PADRE, que debería hacerse a partir del BCE y que exigiría compromisos decididos de carácter político por parte de los Estados. Este trabajo que invoca De la Dehesa, fue presentado por Pierre Paris y Charles Wyplosz: http://eml.berkeley.edu/users/eichengr/bellagio/padre.pdf.

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