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Lo cíclico y lo estructural en la política económica

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Un relato para caracterizar un ajuste inútil y socialmente contraproducente.

Por José Moisés Martín Carretero, miembro de Economistas Frente a la Crisis EFC.

El objetivo fundamental del ajuste no era volver al crecimiento, sino corregir desequilibrios. Sus resultados han sido escasos en términos económicos y devastadores en términos sociales.

Desde finales de 2013, y de manera acelerada en el primer trimestre de 2015, la economía Española ha venido experimentando una recuperación en términos de las variables macroeconómicas cuyas interpretaciones han sido muy divergentes en función de los intereses de quien la analiza.

Para los economistas y actores económicos próximos, por interés, ideología o convicción, a las posiciones del actual gobierno, el ritmo de recuperación de la actividad económica y el empleo son una muestra evidente del éxito de las políticas económicas del gobierno de Mariano Rajoy: crecemos porque las medidas del gobierno del Partido Popular han surtido efecto y son acertadas. Aquellos que, por interés, ideología o convicción se muestran más lejanos –o enfrentados- al partido que ostenta el gobierno, señalan las debilidades intrínsecas de cada dato coyuntural que ofrecen las estadísticas: crecemos pero a menor ritmo, se crea empleo pero de menor calidad, mejoran los indicadores económicos pero no los sociales, etc.

En realidad, ambos puntos de vista son reales, y ambos dejan de lado una parte importante de la política económica. El presente post tiene como objetivo presentar algunos apuntes para una mejor interpretación de las políticas económicas manejadas en los últimos años en España. Para aligerar el relato, se ha evitado entrar en detalles en cada uno de sus puntos, invitando a los lectores a que exploren este y otros blogs para acceder a los mismos.

  • Lo cíclico y lo estructural: El análisis de la coyuntura económica a corto plazo no lo es todo en la economía. Son muchos los shocks o los factores que pueden hacer que el ciclo económico se mueva del auge a la recesión, y aunque hay numerosas interpretaciones de por qué el ciclo se mueve como se mueve, lo cierto es que los ciclos existen. La gestión del ciclo económico –auge/recesión- conlleva un set de políticas económicas monetarias y fiscales cuya combinación puede hacer que se suavice –aplicando políticas contracíclicas, como una expansión fiscal en momentos de recesión- o que se profundice –aplicando políticas procíclicas, como una contracción fiscal en momentos de recesión. Aunque la coyuntura es muy importante, las condiciones desde las cuales una economía se enfrenta al ciclo vienen determinadas por elementos estructurales, tales como el modelo productivo, el sistema impositivo, la estructura de gasto, el nivel de endeudamiento o el marco de relaciones laborales. Lo cíclico y lo estructural interaccionan, de manera que una mala situación estructural hace a una economía más sensible al ciclo, y un ciclo muy acusado afecta a la capacidad estructural de una economía.
  • La coyuntura actual es provocada: Desde el año 2008, España ha sufrido dos recesiones. Una generada por el estallido de la burbuja financiera internacional, que afectó a nuestra propia burbuja inmobiliaria, y otra inducida por políticas pro cíclicas de consolidación fiscal y ajuste macroeconómico. España debería estar creciendo desde el año 2010. Pero cuando arrancaba la recuperación económica, el ajuste fiscal acordado con las instituciones europeas nos hizo volver a la recesión económica. Esta segunda es inducida, provocada con dos objetivos: favorecer una reducción del déficit público, y corregir desequilibrios macroeconómicos estructurales –como un excesivo déficit exterior- por la vía de la represión de la demanda –devaluación salarial, fundamentalmente a través de la reforma laboral, pero también reducción del gasto público. Dado que la recesión era inducida por estos dos motivos –represión de la demanda y reducción del déficit público- una vez que se aligeran sus condiciones –bien porque ya se ha realizado el ajuste salarial, bien porque ya se han conseguido los objetivos de déficit público- la economía ha vuelto a crecer con cierta fuerza. Pero poco de este crecimiento es atribuible al ajuste realizado: se produce no como consecuencia ajuste, sino precisamente porque este ajuste se ha relajado o ha concluido, y porque la coyuntura internacional ha mejorado (bajada de los precios del petróleo, cambios en la gobernanza económica de la eurozona, etc.)
  • Los responsables de esa política de “recesión inducida” no son tanto los gobiernos Españoles como las instituciones europeas. En efecto, la política monetaria se gestiona desde el Banco Central Europeo y la política fiscal está sometida a fuertes controles correctivos y preventivos desde el Pacto de Estabilidad y el Fiscal Compact. Dentro de estos límites, el margen de maniobra de los gobiernos nacionales para la gestión del ciclo son muy pequeños. En el momento en el que el BCE ha comenzado a realizar medidas no convencionales para relajar aún más su política monetaria –a través del QE- y la Unión Europea ha visto satisfechas sus exigencias de ajuste económico, alargando los plazos para la consolidación fiscal, el margen de maniobra de las políticas cíclicas ha mejorado. Estas medidas (QE, alargamiento de plazos de la consolidación fiscal, Unión Bancaria) son atribuibles no tanto al gobierno de España como a un cambio –todavía insuficiente, pero ya efectivo- en la orientación de la gobernanza de la Eurozona.
  • Buena parte de las medidas de política económica tomadas durante esta legislatura tienen un componente más estructural que coyuntural. Salvando el ajuste fiscal, cuyos efectos en la demanda interna son inmediatos –y dolorosos, como hemos podido comprobar ampliamente- gran parte de las medidas de política económica tienen un fuerte componente estructural y tendrán efecto a medio y largo plazo: la reforma del sector financiero, la reforma laboral, la reforma del sistema de pensiones, etc. más allá de sus efectos inmediatos en términos de represión de la demanda y reducción del déficit público, afectarán al devenir de la economía española a largo plazo. Al mismo tiempo, se han tomado decisiones “cíclicas”, como el recorte en gasto público productivo, como el educativo o el recorte en I+D, que afectarán a las condiciones estructurales de la economía Española a largo plazo.
  • Tras el ajuste realizado en la segunda recesión, España no está en mejores condiciones estructurales. El ajuste realizado entre 2010 y 2014 no ha mejorado sustancialmente las condiciones estructurales de la economía Española. Prueba de ello es que los principales desequilibrios macroeconómicos, como el endeudamiento exterior y el déficit comercial, sólo mejoraron durante la etapa de “represión de la demanda” y en el momento en el que la economía se ha liberado del ajuste, han comenzado a empeorar de nuevo. Adicionalmente, la pésima gestión del ajuste fiscal y sus efectos –desempleo de larga duración, falta de formación, reducción en los presupuestos de educación, sanidad e investigación y desarrollo- compromete la capacidad de la economía española de conseguir mejores cotas de productividad y de crecimiento a largo plazo. Desde el punto de vista estructural, el ajuste provocado con la segunda recesión no parece haber sido efectivo, y el sufrimiento social generado por el mismo no está justificado.

Conclusión: la mejora de los indicadores coyunturales de la economía española tiene poco que ver con buena parte de las medidas de política económica, que están dirigidas al largo plazo. Y en ese largo plazo, las perspectivas de la economía española no han mejorado estructuralmente. Seguimos pendientes de un ajuste fiscal de unos 40.000 millones de euros antes de 2017, con un alto nivel de endeudamiento público y privado –y exterior- y con una peor dotación para mejorar el crecimiento a largo plazo. Nada de esto debe servir para no reconocer la mejora de la coyuntura provocada por el fin de esta segunda recesión inducida. Son buenas noticias para todos y todas. Pero las debilidades estructurales de nuestra economía, y su vulnerabilidad ante choques externos, siguen estando ahí. Y si no actuamos con exigencia y sin autocomplacencias, tarde o temprano volverán a manifestarse.

About José Moisés Martín Carretero

Economista y consultor internacional. Dirije una firma de consultoría especializada en políticas públicas y desarrollo económico y social. Autor del libro: "España 2030: Gobernar el futuro". Miembro de Economistas Frente a la Crisis

3 Comments

  1. golpedefecto el abril 10, 2015 a las 8:33 am

    Muchas gracias por este excelente post. Permítame unos comentarios:
    -La demanda está creciendo pero al mismo tiempo el ahorro privado se reduce, supongo que reflejando expectativas mas positivas sobre la economía, aunque también quizá para evitar que se lleve los ahorros el fisco si algunos partidos políticos llegan al poder.
    -El problema existente radica en la mala política económica llevada a cabo durante muchas legislaturas de distintos signo político que han dado lugar a una estructura económica basada principalmente en la competencia en precio. Resultado a su vez de dificultar el emprendimiento y el crecimiento empresarial a la vez que se restringía la competencia.
    -Sin olvidar el despilfarro público en la estructura de las administraciones públicas y proyectos nefastos que han supuesto un coste de oportunidad inmenso para mejorar la competitividad del país y que a su vez enlazan con los elevados tipos impositivos para financiarlo y que desincentivan el trabajo y el ahorro

  2. Un ajuste inútil y socialmente contraproducente el abril 11, 2015 a las 12:03 pm

    […] Un ajuste inútil y socialmente contraproducente […]

  3. […] Artículo completo […]

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