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EPA segundo trimestre de 2022

 

UN MERCADO DE TRABAJO SÓLIDO, CON MÁS ESTABILIDAD EN EL EMPLEO, MENOS PARO Y PROBLEMAS ESTRUCTURALES, PERO CON SOMBRAS EN EL HORIZONTE

Los datos de la Encuesta de población Activa del segundo trimestre de este año tienen una importancia singular en varios aspectos.

Por un lado, respecto a la cuestión de la continuación de la intensidad de la creación de empleo o a un debilitamiento de la misma.

En este primer aspecto, los datos muestran lo siguiente:

  1. Los datos de creación de empleo muestran el mantenimiento de una gran fortaleza. En el segundo trimestre el incremento de los ocupados ha sido de un 1,9% respecto al anterior, y de un 4,1% en términos interanuales (muy cerca de los 800.000 empleos en el año), lo que ha elevado la cifra de empleo total hasta cerca de los veinte millones y medio (20.468.000), con mayor intensidad además en el empleo femenino y en los más jóvenes.
  2. El crecimiento interanual es medio punto inferior al del trimestre anterior, pero aún así presenta tasas ciertamente muy elevadas comparadas con cualquier periodo anterior.
  3. Incluso descontados los efectos estacionales propios de los segundos trimestres de cada año, el incremento en el trimestre ha sido de un 0,6%, algo más suave que el de 2021 (salida del periodo de confinamiento), y algo mayor que el 2019 (previo a la pandemia).
  4. Se registra un fuerte impulso del empleo en los Servicios (2,1% en el trimestre y 4,7% en el año), especialmente intenso en la Industria (3% por ciento en trimestre y 4,2% en el último año) y más moderado en la Construcción (1,7% y 1% respectivamente), y una caída en la Agricultura.
  5. Asimismo hay que destacar que la práctica totalidad del empleo creado corresponde al sector privado.
  6. La tasa de paro, por su parte, se ha reducido hasta el 12,5%, cifra que no se alcanzaba desde antes de la crisis de 2008. La caída es de 1,2 puntos porcentuales en un solo trimestre, cifra muy considerable. Asimismo lo es la mayor caída del paro entre las mujeres y los más jóvenes. Y el número total de personas desempleadas queda por debajo de los tres millones (2.919.400).
  7. Todo ello se ha producido, además, con un crecimiento de la población activa (tanto entre los hombres como entre las mujeres), moderado pero superior al registrado en el mismo trimestre de los años 2016 y 2017, por ejemplo.
  8. La estadística de flujos de la EPA muestra la solidez del mercado de trabajo en este trimestre: 490.000 personas salen de la ocupación hacia el desempleo, pero 840.000 hacen el movimiento contrario; 460.000 ocupados pasan a la inactividad (por jubilación en su mayoría), pero 540.000 anteriormente inactivos pasan a ocupar un empleo; y 595.000 desempleados se convierten en inactivos (debido al desánimo y el abandono de la búsqueda activa de empleo), pero nada menos que 735.000 personas se activan y comienzan a buscar empleo.

El segundo aspecto importante de esta EPA es el referido a la resolución de los problemas estructurales.

Como se ha dicho, la tasa de paro, que es lógicamente uno de los más importantes, ha bajado con mucha fuerza en este trimestre y con crecimiento moderado de la actividad.

El segundo es la permanente falta de estabilidad del empleo en España, así como los múltiples problemas que de ella se derivan.

Hay que aclarar antes de nada que la EPA (en tanto que es una encuesta realizada a las familias) no mide con exactitud las variaciones a corto plazo de la estabilidad del empleo (al contrario que otras fuentes, como la afiliación a la Seguridad Social, que registra la información facilitada por las empresas).

Estas limitaciones son más relevantes ante cambios importantes en la normativa de los contratos, como la realizada en la última reforma laboral, cuya información precisa por parte de quien responde en cada familia al cuestionario de la encuesta es todavía poco clara para el conjunto de los miembros de la misma. Por lo tanto, los datos del empleo por tipo de contrato y por jornada completa o parcial deben ser tomados por el momento con cautela y ser corroborados por las otras fuentes estadísticas.

No obstante, los datos muestran cambios muy relevantes en el comportamiento del empleo asalariado respecto a la estabilidad de los contratos:

  1. Según el INE, las personas asalariadas que tienen contrato indefinido se incrementan en el trimestre en 616.700, mientras que los de contrato temporal se reducen en 241.300. Lo que especialmente en el trimestre que estacionalmente ha registrado siempre aumentos muy fuertes de la temporalidad refleja un cambio radical de comportamiento.
  2. Medido en términos interanuales, que descuentan los efectos estacionales, los cambios respecto al mismo trimestre del año anterior son realmente impresionantes: el empleo indefinido aumenta en 1.076.300 personas y el temporal disminuye en 279.800. Como puede deducirse por los datos del punto anterior la inmensa mayoría se corresponden con lo registrado en este segundo trimestre de este año.
  3. La tasa de temporalidad ha caído en casi dos puntos en un trimestre (hasta el 22,3%), cuando el año pasado (de forma similar, como decimos, a todos los anteriores) creció en 1,3 puntos. La diferencia en términos de estabilidad del empleo de un año a otro es de 3,2 puntos en el trimestre de mayor temporalidad del empleo.
  4. No obstante, la tasa de temporalidad del empleo reflejada por la afiliación a la Seguridad Social (la fuente, insistimos, son los afiliados en las empresas en el Régimen General por tipo de contrato declarado por ellas) ha caído en lo que va de año en diez puntos, del entorno del treinta por ciento a un poco por debajo del veinte.
  5. Volviendo a la EPA, la tasa de temporalidad ha bajado en este trimestre por debajo del veinte por ciento (19,9%) en el caso de los hombres, y por debajo del veinticinco por ciento (24,8%) en el caso de las mujeres. El año anterior las tasas en el segundo trimestre fueron del 22,6 y del 27,7%, respectivamente.
  6. En cuanto a la duración de la jornada laboral, según el INE, el empleo a tiempo completo se incrementa este trimestre en 374.300 personas y el empleo a tiempo parcial apenas si ha crecido. Lo cual podría significar que los datos del registro de contratos del SEPE, en el que se ha contabilizado un crecimiento considerable del flujo de contratos indefinidos a tiempo parcial, se ha visto contrapesado por un crecimiento mayor en términos de stock de los contratos indefinidos a tiempo completo.
  7. El porcentaje de personas ocupadas que trabaja a tiempo parcial baja, en definitiva, 22 centésimas, hasta el 13,77%. Y en los 12 últimos meses el empleo a tiempo completo se ha incrementado en 813.500 personas, mientras que el empleo a tiempo parcial ha disminuido en 17.100.

Estos cambios deberán ser corroborados en los trimestres siguientes a medida que las familias incorporen con más información y claridad los datos acerca de los cambios en los tipos de contratación de los distintos miembros de la familia.

Asimismo, el INE debería hacer un esfuerzo para modificar y detallar mejor el cuestionario de la encuesta los tipos de contratos, facilitando la interpretación y la respuesta al mismo de acuerdo con los cambios de la reforma laboral.

Entretanto es preciso atender a los cambios muy notables que la EPA registra de manera homogénea entre las encuestas de este trimestre y del mismo del año pasado. Y consultar las otras fuentes disponibles.

Pero, aunque queden por completar detalles importantes acerca de la composición del empleo indefinido y del empleo temporal tras los cambios de la reforma, ya hay información suficiente para afirmar que se están produciendo cambios estructurales de relevancia inédita en la estabilidad del mercado de trabajo español y en la calidad del empleo.

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En definitiva, esta EPA viene a mostrar dos aspectos de una gran trascendencia.

El primero, que la creación de empleo continúa con fuerza. Si bien se observan amenazas en el horizonte especialmente derivadas de la elevada inflación y de los efectos de la misma en forma de una merma considerable de la renta disponible que deberían llevar a tomar medidas drásticas y rápidas, que hasta ahora no han sido adoptadas, para evitar que los efectos sobre la economía y el empleo comiencen a ser claramente negativos.

El segundo, que se está produciendo un cambio estructural en cuanto a la estabilidad del empleo en el mercado de trabajo español, que una vez consolidado debería producir efectos positivos en muy diversos órdenes, que se reflejarían sobre un aumento notable de la eficiencia económica del sistema productivo español, que es nuestro gran talón de Aquiles.

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1 Comment

  1. Enrique López el agosto 12, 2022 a las 2:57 pm

    Lo sorprendente de la evolución de nuestro mercado laboral es que, habiéndose superado ampliamente la ocupación existente antes de la pandemia del Covid-19, no consiga alcanzar el nivel de producción de bienes y servicios de aquel periodo, lo que para el FMI no se conseguirá hasta ¡¡¡2024!!!.

    Recojo algunos datos

    PIB OCUPACION AFILIACION
    Año 2022 108,05% 20.468.000 20.348.330
    Año 2019 110,37% 19.966.900 19.408.538
    Diferencia -2,32% +501.100 +939.792

    Las referencias apuntadas son:
    a) PIB; se consigna el promedio de los dos primeros trimestres de 2022 y de 2019 según INE
    b) OCUPACION; son los registros de la EPA del 2º trimestre de 2022 y la del 4º trimestre de 2019
    c) AFILIACION; son los datos de afiliación media a la Seguridad Social de Junio-22 y de Diciembre-19

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