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La inmigración tropieza con la ideología

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Desde hace unos años, en algunos países de Europa, la peor política ha elegido potenciar el miedo a la inmigración, como forma de cosechar votos entre, sobre todo, las víctimas principales de las despiadadas políticas neoliberales. Ese discurso ha sido recientemente adoptado con virulencia por los dos principales partidos de la derecha en España, empeñados en denunciar poco menos que una invasión.

En la década de las burbujas, prácticamente todo el crecimiento demográfico se debió a las cuantiosas llegadas de inmigrantes.

Nada importa que los hechos no justifiquen ese miedo a los pobres de otros lugares, acusados de robar el trabajo y de aprovecharse de los servicios sociales y de salud, en detrimento de los autóctonos. Porque esta visión interesada no respeta la verdad, ni sobre la importancia real de la llegada de pateras, que transportan un número muy modesto de inmigrantes irregulares y de refugiados, ni sobre el muy positivo papel que la inmigración ha desempeñado en España y su ineludible necesidad en el futuro. Conviene, por tanto, contrarrestar esta peligrosa manipulación aportando hechos y datos, exponiendo simplemente el papel y la importancia reales de la inmigración en la situación actual y futura de la población y de la economía españolas, con la perspectiva que ofrecen las dos últimas décadas, una de fuerte crecimiento económico y la segunda dominada por la recesión.

Los inmigrantes vinieron sobre todo a trabajar y no a colapsar los servicios sociales y de salud y contribuyeron a retrasar el envejecimiento, tanto de la población total como de la población en edad de trabajar.

En la década de las burbujas, prácticamente todo el crecimiento demográfico se debió a las cuantiosas llegadas de inmigrantes. Entre 1998 y 2008, el número de extranjeros empadronados aumentó en 4.631.677 y el número de españoles nacidos en el extranjero (prácticamente todos inmigrantes nacionalizados) en 444.092, con lo que las entradas superaron los 5 millones. En este período de fuerte crecimiento del número de puestos de trabajo, el paro desciende y las tasas de empleo aumentan. Entonces los inmigrantes no quitaron el trabajo a nadie, al contrario, la proporción de ocupados aumentó entre los españoles de 16 o más años en los momentos de mayores llegadas (ver cuadro 1). Por otra parte, en 2008, entre los españoles nacidos en España había 29,4 personas de 65+ por 100 personas de 20-64 y en el resto (fundamentalmente inmigrantes) esta ratio era de 6,7 por cien. Posteriormente, en 2018, la ratio subió a 35,9% entre los españoles nacidos en España y a 11,1% en el resto de la población.

Los inmigrantes vinieron sobre todo a trabajar y no a colapsar los servicios sociales y de salud y contribuyeron a retrasar el envejecimiento, tanto de la población total como de la población en edad de trabajar (ver cuadro 2).  Los datos anteriores explican sin duda por qué, desde que se inició la inmigración de trabajadores, en 1998, no se ha producido ningún rechazo notable hacia los nuevos llegados, incluso en el período de gran recesión, con elevadas tasas de paro. España, el país de la Unión Europea que más inmigrantes había recibido en la década 1998-2007, figuraba incluso entre los países con menor incidencia de racismo en un euro barómetro de 2015 dedicado a las discriminaciones. Conviene recordar ahora que, en ausencia de manipulación política, España ha sido capaz de integrar, sin ningún sobresalto, un número de inmigrantes incomparablemente mayor que las llegadas recientes.

Después de una década de flujos importantes, cuando llega la recesión, la inmigración neta se torna nula o incluso negativa en algunos años. La población en edad de trabajar desciende entonces, exclusivamente por la disminución de los españoles nacidos en España, que pasan de un máximo de 24,5 millones en 2008 a 23,4 millones en 2018) mientras el resto de la población (fundamentalmente inmigrantes) representa en torno a 5 millones entre 2008 y 2018 (gráfico 1) debido a una estructura por edades más joven que la de los españoles nacidos en España.  La población total, que había aumentado desde 38,7 hasta 46,8 millones de 2002 a 2012, permanece posteriormente constante, entre 46,8 y 46,7 millones. Así, desde hace al menos veinte años, la dinámica demográfica depende casi exclusivamente de la inmigración y esta, a su vez, se ha ajustado a las necesidades del mercado de trabajo. El déficit acumulado de nacimientos, provocado por la baja fecundidad, ha sido compensado, en la población en edad de trabajar, por la inmigración, cuando la coyuntura económica lo ha exigido, y esos inmigrantes han permanecido en España, con algunos movimientos de salidas y entradas asociados a la situación económica, una permanencia esencial para nuestra demografía.

Los otros determinantes de la dinámica demográfica desempeñan un papel discreto. La influencia de la coyuntura económica sobre la fecundidad se ha limitado, en los años recientes, a movimientos de escasa amplitud, relacionados con el calendario de los nacimientos: se posponen cuando el empleo escasea y se recupera el retraso cuando éste mejora, sin influencia notable en la descendencia final. Desde 1998, la mayor y más precoz fecundidad de las inmigrantes tiene un efecto positivo. Pero no se trata de un efecto permanente: en ausencia de un flujo continuo de inmigrantes, los comportamientos tienden a igualarse y las mujeres que provienen de la inmigración acaban teniendo un número medio de hijos muy cercano al de las españolas de origen. Las razones profundas de la persistencia de bajos niveles de fecundidad, la situación de precariedad profesional y residencial de los jóvenes, así como las dificultades que afrontan las familias para conciliar el trabajo remunerado y el cuidado en el seno de la familia, no parece que vayan a cambiar, o al menos no suficientemente, en un futuro predecible. El nivel de fecundidad en los próximos años dependerá sobre todo de la importancia del flujo de inmigrantes y, en cualquier caso, los eventuales cambios en la fecundidad tardarán veinte años en incidir sobre la población en edad de trabajar.

En cuanto a la mortalidad, cuya disminución continua ha dominado la historia demográfica del siglo XX en España, llega ahora al final de una fase que ha permitido un gran aumento de nuestra capacidad productiva. Casi el 96% de las personas que nacen ahora vivirán al menos hasta el final de su vida activa, lo que significa que todo el potencial productivo y reproductivo de las generaciones más recientes se realizará efectivamente, un gran cambio histórico, cuyos beneficios ya se han producido casi en totalidad. También significa que la reducción de la mortalidad, de aquí en adelante, solo va a beneficiar a los que han superado la edad activa y reproductiva, lo que supone un aumento del número de mayores, que incidirá sobre nuestro sistema de bienestar (si la esperanza de vida crece efectivamente de acuerdo con las previsiones actuales).

En resumen, a corto y medio plazo (hasta 20 años), la fecundidad y la mortalidad seguirán teniendo una influencia escasa o nula sobre la evolución de la población y en particular de la que está en edad de trabajar, que mantendrá su tendencia descendente. Todo indica que, como ha ocurrido en el pasado, el mantenimiento y, a fortiori, el crecimiento de nuestra capacidad productiva futura va a depender de la llegada de inmigrantes. En ausencia de inmigración neta en el futuro, se produciría a la vez una disminución de la población de 20-64 años y, curiosamente, un aumento en ella de los que no son españoles nacidos en España, debido a su mayor juventud (gráfico 1).

Lo característico del caso de España es que la cruzada anti-inmigración la protagonizan dos partidos que representan todo el arco de la derecha política, mientras que en otros países de Europa ha sido iniciada por partidos marginales, aunque posteriormente se hayan afianzado e incluso llegado al gobierno.

Al menos en los próximos veinte años, la evolución demográfica estará basada en un modelo de baja fecundidad completada por inmigración. Esta combinación presenta innegables ventajas para las políticas neoliberales que ahora imperan porque permite adaptar con rapidez la oferta de trabajo a la demanda que emana de las empresas, una forma de flexibilidad laboral que se acompaña generalmente de salarios a la baja. Por eso puede resultar paradójico que sean los partidos que habitualmente defienden y aplican estas políticas, los que hoy en España promueven un discurso anti-inmigración que bordea el racismo y la xenofobia. Tal vez influya el hecho de que no existen actualmente tensiones en el mercado de trabajo y la llegada de inmigrantes no aparece como urgente desde ese punto de vista, aunque lo sea desde el punto de vista demográfico. Además del efecto de imitación de la extrema derecha en Europa y Estados Unidos, creo que estamos ante un ejemplo de tensión entre el corto plazo, horizonte habitual del capitalismo moderno, y el medio y largo plazo en los que se plantean los equilibrios sociales y los que afectan al medio ambiente. Pero incluso cuando los que llegan son bienvenidos, no se asumen con facilidad los costes que ocasiona su integración en la población, necesaria, entre otras razones, porque los inmigrantes juegan ahora un papel esencial en la reproducción demográfica.

En ausencia de políticas adecuadas y suficientes, lo que implica gasto público, son los propios inmigrantes los que terminan asumiendo este coste, algo que los planteamientos actuales de la derecha pueden agravar. La alternativa de aumento de la fecundidad, además de que solo tiene efectos a largo plazo, exigiría menos precariedad y más salario para los jóvenes y mayor presupuesto público para políticas de vivienda y de conciliación: lo contrario de lo que conllevan las políticas neoliberales actuales. Nos encontramos de esta manera ante una preferencia de facto por un modelo de baja fecundidad, que exige un flujo continuo de inmigrantes, y un rechazo ideológico de éstos que, al menos, tendrá consecuencias negativas sobre nuestra capacidad de acogida.

Lo característico del caso de España es que la cruzada anti-inmigración la protagonizan dos partidos que representan todo el arco de la derecha política, mientras que en otros países de Europa ha sido iniciada por partidos marginales, aunque posteriormente se hayan afianzado e incluso llegado al gobierno. No parece que los partidos que representan más directamente a las fuerzas que más se benefician de la inmigración puedan mantener por mucho tiempo esa actitud, sobre todo si la recuperación económica se afianza sin cambio de modelo productivo. Son, además, actitudes que perjudican, a medio y largo plazo, los intereses de los españoles. El oportunismo que ha llevado a plantear la batalla política en torno a la cuestión migratoria podría tener un efecto boomerang sobre estas formaciones.

About Juan Antonio Fernández Cordón

Juan Antonio Fernández Cordón es Doctor en Ciencias Económicas y Experto-Demógrafo por la Universidad de París. Ha sido Profesor de las Universidades de Argel y de Montreal e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en el que fue Director del Instituto de Demografía. Ha ejercido también como Director de Estudios y Estadísticas del Ayuntamiento de Madrid y Director del Instituto de Estadística de la Junta de Andalucía. Ha sido miembro, como experto independiente del Grupo de Expertos sobre demografía y familia de la Comisión Europea y miembro del Consejo Científico del Instituto Nacional de Estudios Demográficos de Francia. Miembro de Economistas Frente a la Crisis

16 Comments

  1. Miguel Angel Derqui el agosto 20, 2018 a las 11:35 am

    Me parece que este análisis, especialmente demográfico con ribetes socioeconómicos y políticos, sería más completo si tuviera en cuenta la estructura empresarial española y su capacidad de generar empleo estable y de calidad. Se dice en este análisis que PP y Ciudadanos, a los que se mete en el mismo paquete cuando objetivamente son bastante distintos, propugnan políticas neoliberales que favorecen la flexibilidad laboral en las empresas, lo que llevaría al objetivo de poder disponer de un mercado con suficiente excedente de mano de obra, lo que se conseguiría no solo con la disponibilidad de los más de 3 millones de desempleados actuales, sino ampliando estos con el significativo volumen de inmigración que propugna el artículo y al que parece ser se oponen PP y C’s en aparente contradicción con sus políticas neoliberales.
    Cuál es la posición del empresariado español respecto a la inmigración actual? Inmigración no precisamente de alta cualificación profesional, cuando en sentido contrario emigran en significativa proporción nuestros jóvenes licenciados porque no encuentran trabajo en España.
    A mi juicio, el tema de la inmigración, que junto al secesionismo, catalán por ahora, y al desempleo, con enorme incidencia no solo en los jóvenes sino en los mayores de 45/50 años, y ligado al problema del empleo, la frágil estructura empresarial y productiva española que requeriría un plan estratégico nacional específico, son los problemas más sangrantes de la sociedad española y me temo que ninguno de ellos se está tratando con la inteligencia y eficacia apropiada desde hace muchísimos años y todos son urgentísimos pues están afectando con mucha dureza a millones de personas, nacionales e inmigrantes, que como seres humanos requieren obviamente la misma sensibilidad que para con los españoles.
    Saludos cordiales
    Miguel Ángel Derqui

    • Juan Antonio Fernandez Cordon el agosto 20, 2018 a las 6:26 pm

      Gracias por su comentario. Estoy de acuerdo con Vd en cuanto que uno de los problemas más acuciantes es la estructura empresarial y lo que se llama el modelo productivo, basado en actividades de escasa productividad.
      Como bien dice, mi punto de vista es esencialmente demográfico (pero ningún punto de vista puede estar al margen de lo económico y de lo político) y constato que la inmigración ha servido en el pasado para compensar la baja fecundidad y, en buena lógica, deberá también hacerlo en el futuro. España es uno de los países que peor trata a sus jóvenes y que menos gasta en políticas familiares, el nivel de fecundidad no nos debe sorprender. Opino que las políticas neoliberales son directamente responsables de esta situación, pero resulta que los que las defienden (sí, Ciudadanos también las defiende) pretenden utilizar en contra de sus adversarios la inmigración, que sus políticas hacen necesaria. Podría ser divertido si no fuera bastante siniestro. Un cordial saludo.

  2. FELIPE VELASQUEZ M el agosto 20, 2018 a las 1:56 pm

    Excelente exposición de la situación migratoria y su impacto económico y social en España, lo compartiré con tu permiso, con algunos contactos en mi red profesional.
    Un fuerte abrazo desde Bogotá, Colombia

    • Juan Antonio Fernandez el agosto 20, 2018 a las 6:29 pm

      Estimado amigo, muy honrado por su valoración y su intención de difundir desde la lejana, pero muy próxima para nosotros, Colombia. Un fuerte abrazo.

  3. ignacio el agosto 20, 2018 a las 3:56 pm

    Como España e Italia no hagan lo que Australia, cerrar fronteras a todos los inmigrantes, vamos listos. Solo tendremos mas parados, mas miseria y delincuencia y mas votos a la derecha., La izquierda obrera debe empezar a ser antiinmigración y proteccionista o se hundirá del todo.

    • Juan Antonio Fernández Cordón el agosto 21, 2018 a las 11:35 pm

      Estimado Ignacio, era difícil elegir entre unos doce comentarios con básicamente las mismas ideas. Son ideas que, en mi opinión, están equivocadas y hacen mucho daño. Pero, naturalmente, está en su derecho de tenerlas y de expresarlas. Yo no creo que los inmigrantes sean los culpables de todo lo malo que nos ocurre y he intentado mostrar que mucho de lo que se dice no ha sido cierto en un momento de llegada masiva de inmigrantes (lo que no ocurre ahora). Entonces, cuando los políticos no intentaban provocar el miedo, ligando inmigración con delincuencia, por ejemplo, España no fue racista. Hoy, algunos quieren que lo seamos porque esperan ganar votos con eso. Y, puestos a cerrar fronteras, ¿por qué no cerrarlas a los capitales que vienen aquí exclusivamente a especular? Si, en 1998, hubiéramos cerrado las fronteras a los inmigrantes, nuestro PIB no sería lo que es hoy, por varias razones, todas ligadas a la insuficiencia de población en edad de trabajar. De todas maneras, lo que significa hoy cerrar las fronteras es, para ganar votos, condenar a muerte a un puñado (en relación con nuestra capacidad de acogida) de personas que han puesto empeño y coraje, solo para venir a trabajar aquí. Y no olvide que buena parte de nuestro nivel de vida actual es fruto de las décadas o siglos de expolio a los que Occidente ha sometido a un continente como África, por ejemplo. En resumen, que existen razones históricas, políticas, de humanidad, demográficas y económicas para ser prudentes a la hora de posicionarse ante esta cuestión..

      • Diegodelavega223@gmail.com el agosto 23, 2018 a las 6:27 pm

        Estimado Juan Antonio, ¿cuál es el motivo por el cual no habla de las estafas ( corrupcion que dicen ahora ‘los educados’) masivas que desde la epoca del pp del sr. Aznar han abonado los bolsillos de banqueros y políticos? La burbuja inmobiliaria trajo a esos miles de inmigrantes sudamericanos. Las deudas para el pueblo…. Igual que las Merkel políticas austeras ( ineficaces y contraproducentes como ha quedado demostrado).
        Y… ¿Por quė no habla claramente acerca de que la causa de las pateras es la poderosa industria armamentista que promueve la venta de millardos de dolares y euros de armas y que ‘los comerciales ‘ se afanan en promover las guerras que limpian el terreno para que rockefeller y cia sigan explotando las riquezas del subsuelo africano? Y vender mas armas
        Y… ¿Que tal si abre los ojos y nos dice que esos 3’5 millones de parados ‘oficiales’ ‘ ocultan otro millon y medio que estă desahuciado y ‘no cuenta’ [ vaya ser se enfaden merkel juncker, eh] °
        Por lo demas, un articulo estadisticamente brillante.
        Un saludo de contable.

  4. enrique el agosto 20, 2018 a las 5:21 pm

    No estoy de acuerdo. La demografía es un problema, desde luego que si, pero en España tenemos más de 3 millones desempleados y algunos millones más con empleos precarios o a tiempo parcial. La entrada de emigrantes no solo no ataja el problema, sino que lo empeora, ya que a estos emigrantes debemos proporcionarles manutención, atención sanitaria, educación etc., pero no les proporcionamos trabajo, por que no lo hay,
    y no lo hay por qué en España existe un deficit estructural de empleo. La economía española no es capáz de proporcionar empleo a toda su población, y eso no es de ahora, es desde hace ya muchas décadas, por lo que tratar de aumentar la demografía con inmigración solo agrava el problema. Lo que debe hacerse es crear puestos de trabajo dignos y de calidad para absorber a los 3 millones de parados y las subempleados ahora mismo existentes. Para ello debe invertirse más en I+D+i, sobre todo por parte de nuestros empresarios, que en en este punto se encuentran a la cola de Europa, y no basar el empleo tan solo en empleos de baja calidad, abusando de horas extras que muchas veces ni se pagan ni se cotizan. Solo cuando nuestra economía cree empleos dignos y suficientes,podremos empezar a asumir el problema demográfico. ¿Como los jóvenes españoles van a tener hijos en las condiciones laborales actuales?. Y solo cuando hayamos llegado a ese punto, podremos empezar a pensar en emigración. Hacerlo antes es agravar el problema, no resolverlo.

    • Juan Galván el agosto 21, 2018 a las 9:52 pm

      Muy coherente. Quién no ha tenido la sensación de estar trabajando para mantener a gente de otro pais que viene al tuyo, y tu con tus problemas. Es la realidad, pasean y pasean por las calles y…..cuando tengan necesidad…..No ha habido un gobierno que haya sabido cambiar la politica económica de este país. Así nos va, y espero que no vaya a peor……..no me lo creo ni yo.

  5. carlos marco blasco el agosto 21, 2018 a las 12:37 am

    Muy buen y necesario artículo. La derecha no para de enviar vídeos por las redes sobre “peligrosa ola invasiva de inmigrantes. Cosa que comparten economistas neoliberales demagogos como Daniel Lacalle o Juan Ramón Rallo. Y ni que decir toda la extrema derecha, empezando por el envalentonado partido nazi ‘España 2000’. Por eso divulgar artículos como este y con las cifras científicas que ofrece es muy necesario.

  6. Jose Luus Gamboa Urgeles el agosto 21, 2018 a las 10:17 am

    Muy bueno. El problema está en que a la mala ralea le da igual los argumentos. Ya tienen configurado su pensamiento. Lis argumentos sólidos pasan a ser los argumentos del enemigo.

    • Juan Antonio Fernández Cordón el agosto 21, 2018 a las 3:03 pm

      A Carlos Marco y Jose Luís Gamboa. Gracias por vuestra valoración positiva. Tenéis razón en que los argumentos apoyados en datos y hechos constatados no harán mucha mella sobre los que utilizan argumentos ideológicos en provecho propio, y soy muy consciente de ello. Pero también creo que es necesario responder de esta manera para no dejar que solo exista ese discurso. Hay muchas personas de buena fe que pueden tener dificultades para hacerse una opinión. No hay que dejar que la derecha imponga su visión como evidente. Gracias y un saludo.

  7. Le Progressier el agosto 21, 2018 a las 3:48 pm

    Lo que hay que hacer es incentivar la natalidad: con seguridad laboral, salarios dignos, guarderías, horarios racionales, ayudas por hijo y bajas por maternidad y paternidad generosas. Tener descedencia debe protegerse como algo sagrado.

  8. jorpucas el agosto 21, 2018 a las 5:20 pm

    estimado Juan Antonio
    Muy agradecido por su articulo, me servira de base para, conversar con amigos y compañeros quienes, equivocados, creen que la inmigracion supone colapso de instituciones publicas. Me dedico a la sanidad, y, efectivamente desde un punto de vista estricatmente personal, mi experienceia con la poblacion inmigrante es muy buena.
    De hecho la poblacion inmigrante que mas emplea la sanidad, por encontrarse en edades que asocian morbilidades importantes, es la europea (britanico, alemanes, franceses, mayore y jubilados, que viene a España a disfrutar de su clima, y que, debido a su patologia concomiante, deben acudir a centros de slaud y hospitales). Y los inmigrantes ilegales, cuando los e atendido, a sido generalmente en situaciones agudas, y completamente justificadas.
    Aun así, la corriente liberal, y la socioliberal, no establece que la inmigracion sea en si mismo un problema. Dudo que un ideario relamente liberal y de mercado, queira restringir la inmigracion, pues, como muy bien se a descrito, genera empleo, trabajo, producción…y capital. ademas de que, en malas manos, genera condiciones pesimas para los trabajadores inmigrantes ilegales (al ser ilegales no pueden reclamrar muchas veces)… creo en realidad que la inmigración ilegal supone mas problema para los inmigrantes ilegales , por el cambio de país, adaptación a estructuras economicas distintas, desproteccion en algunos casos por ser inmigrantes o por ser recién llegados.
    En cuanto a su efecto negativo sobre los trabajadores españoles.. bueno, por desgracia en el capitalismo salvaje que puede darse en nuestro país, ante inmigrantes ilegales baratos, con menos derechos y desprotegisdos, y empleados españoles..ya sabemos lo que muchos inmorales van a elegir, no?( no todos, afortunadamente).
    Así que queria saber si podría escribir un articulo de ¿por qué se está manejando mal la inmigración ilegal?.. como podriamos mejorar su recepción e integración y proteger tanto sus derechso, como los de los españoles..para mejorar las condiciones de ambos.
    Mil gracias, y de nuevo agradecerle el articulo y la información.

  9. CÓNDOR el octubre 15, 2018 a las 7:25 pm

    A FINES DE 2008, DE LOS CINCO MILLONES ESTIMADOS DE INMIGRANTES EN ESPAÑA, SÓLO COTIZABAN 2,1 MILLONES, LO QUE APARTE SEÑALAR EL FRAUDE A LA SEGURIDAD SOCIAL, SIGNIFICA QUE SE HA APLAZADO TANTO LA SOLUCIÓN AL PROBLEMA EN EL PAÍS DE ORIGEN, CUANTO LA INVERSIÓN EN NUEVAS TECNOLOGÍAS Y ESPECIALIZACIÓN EN EL RECEPTOR, RENDIDO AL ABARATAMIENTO DE UN MODELO CADUCO.

    SEGÚN LA SEXTA, SÓLO ES ILEGAL UNO DE CADA DIEZ INMIGRANTES, QUIENES ESTÁN LLAMADOS A COMPENSAR LA CAÍDA DE LA NATALIDAD. NO ADVIERTE, POR EJEMPLO, QUE LA SOBREPRODUCCIÓN DE VINO ESPAÑOL BARATO (PARTE DE CUYO TRANSPORTE SE SABOTEA EN FRANCIA) RESPONDE A UNA CAÍDA SALARIAL DEBIDA AL TROPEL DE IRREGULARES OCUPADO EN LA VENDIMIA. ENTRARON OLEADAS CON VISADOS DE TURISTA MIENTRAS SE PERDÍA LA INDUSTRIA MANUFACTURERA (PUJANTE EN SUIZA), PARA VENDERSE POR MENOS DE CUATRO EUROS LA HORA EN CAMPAÑAS AGRÍCOLAS, CONSTRUCCIÓN Y HOSTELERÍA. EL “EFECTO LLAMADA” DE LA DESGRACIA ES ARRINCONAR AL MILLÓN CIEN MIL Y PICO DE FAMILIAS NACIONALES SIN INGRESOS, CEBANDO EL CÍRCULO VICIOSO POR EL QUE CAÍDA COMO LA SALARIAL PRECIPITA OTRA DE NATALIDAD.

  10. L. MARTÍN PÉREZ el octubre 23, 2018 a las 11:38 am

    A FINES DE 2008, DE LOS CINCO MILLONES ESTIMADOS DE INMIGRANTES EN ESPAÑA, SÓLO COTIZABAN 2,1 MILLONES, LO QUE APARTE SEÑALAR EL FRAUDE A LA SEGURIDAD SOCIAL, SIGNIFICA QUE SE HA APLAZADO TANTO LA SOLUCIÓN AL PROBLEMA EN EL PAÍS DE ORIGEN, CUANTO LA INVERSIÓN EN NUEVAS TECNOLOGÍAS Y ESPECIALIZACIÓN EN EL RECEPTOR, RENDIDO AL ABARATAMIENTO DE UN MODELO CADUCO.
    SEGÚN LA SEXTA, SÓLO ES ILEGAL UNO DE CADA DIEZ INMIGRANTES, QUIENES ESTÁN LLAMADOS A COMPENSAR LA CAÍDA DE LA NATALIDAD. NO ADVIERTE, POR EJEMPLO, QUE LA SOBREPRODUCCIÓN DE VINO ESPAÑOL BARATO (PARTE DE CUYO TRANSPORTE SE SABOTEA EN FRANCIA) RESPONDE A UNA CAÍDA SALARIAL DEBIDA AL TROPEL DE IRREGULARES OCUPADO EN LA VENDIMIA. ENTRARON OLEADAS CON VISADOS DE TURISTA MIENTRAS SE PERDÍA LA INDUSTRIA MANUFACTURERA (PUJANTE EN SUIZA), PARA VENDERSE POR MENOS DE CUATRO EUROS LA HORA EN CAMPAÑAS AGRÍCOLAS, CONSTRUCCIÓN Y HOSTELERÍA. EL “EFECTO LLAMADA” DE LA DESGRACIA ES ARRINCONAR AL MILLÓN CIEN MIL Y PICO DE FAMILIAS NACIONALES SIN INGRESOS, CEBANDO EL CÍRCULO VICIOSO POR EL QUE CAÍDA COMO LA SALARIAL PRECIPITA OTRA DE NATALIDAD.

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