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Fusión CaixaBank / Bankia, ¿final de las esperanzas de una Banca Pública?

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Un gobierno de izquierdas va a tener la responsabilidad de aprobar una operación que puede acabar definitivamente con la posibilidad de una banca publica, justo en un momento en que el papel de lo público para definir e impulsar sectores estratégicos se considera esencial, justo en el momento también en el que el Estado debe aumentar su capacidad de intervención si quiere impulsar las transiciones tecnológicas y medioambientales que España necesita.

De aprobarla sin encontrar una fórmula que garantice la defensa del interés general debilitaría la posición del Estado, al cambiar una participación de control en un gran banco por una participación minoritaria, que no alcanza capacidad de control, en otro mayor.

Con ello confirmaría una lógica que ya ha tenido un antecedente incomprensible. Y es que, controlando el 62% del capital social de Bankia a través del FROB, no se entiende que no haya ejercido el poder que le corresponde cuando necesitaba un banco público con red suficiente para garantizar una gestión rápida de los programas de avales y subvenciones, y que se haya “olvidado” de utilizarlo como palanca ante las evidentes dificultades del ICO.

Una fusión bancaria que podría ayudar a impulsar sectores estratégicos.

El gobierno va disponer de 140.000 M€ dirigidos a nuevos sectores estratégicos procedentes de la UE. Su reparto, decidir en donde y cuanto se invierte en cada proyecto, se convierten en la operación más importante de las últimas décadas y marcará el devenir del modelo productivo.

Pero no solo es el reparto. Se necesita de actores profesionales capaces de canalizarlos y gestionarlos y, en particular, se necesitan actores financieros que asuman roles concretos. Italia lo acaba de demostrar en una operación en la que ha utilizado la Caja de Depósitos y Préstamos (CDP), banca semipública italiana, para impulsar el 5G y extender la fibra óptica a todo el país en una alianza con TIM, la antigua compañía telefónica estatal, privatizada en los años noventa.

El Estado español no está inerte ante esos retos. Tiene capacidad para condicionar su aprobación blindando su participación en el banco resultante mediante cualquier fórmula que garantice un papel relevante en la definición de la política crediticia a favor de los sectores estratégicos así definidos. Si no se aprovecha esta oportunidad la capacidad para impulsar un actor financiero publico se habrá diluido para siempre jamas.

Paradójicamente CaixaBank conserva una buena parte de las participaciones industriales de la antigua Caixa, ahora concentradas en Criteria. Hasta el punto que su valor representan un 46% del grupo Fundación Bancaria La Caixa, mientras que el negocio bancario en sí, antes de la fusión anunciada, solo pesa un 34%, por un 23% del negocio inmobiliario.

Por tanto, la operación era una oportunidad para incidir de alguna forma en el dibujo de la nueva política industrial española, bien representada en las empresas participadas en Criteria. El holding industrial estaba especializada en redes de servicios de alto valor, principalmente, infraestructura de gas (Naturgy), telecomunicaciones (Cellnex y Telefónica), de movilidad (Saba Infraestructuras), de tratamiento aguas y residuos (Aigües de Barcelona y Suez) y de sanidad privada (Vithas).

La fusión aumenta un fenómeno ya preocupante de exclusión bancaria

Desgraciadamente esta oportunidad lleva todos los visos de perderse, con lo que aparecen otras consecuencias negativas derivadas de la previsible desaparición de muchas de las 6.600 sucursales de las entidades fusionadas.

El aumento de la concentración en el sector bancario español y como consecuencia, el aumento de la exclusión bancaria para los usuarios de buena parte de la España vaciada, sin acceso a sucursales bancarias cercanas, será un daño colateral difícil de digerir por un gobierno de izquierdas.

El punto de partida es ya preocupante. En un informe realizado para Funcas en 2016, Joaquín Maudos, afirmaba que en 21 provincias, casi la mitad de las existentes, la concentración sobrepasaba umbrales que en otros países se consideraban preocupantes. Y que en 9 de ellas, casi todas ellas marcadas entre las “más vaciadas” (Cantabria, Cuenca, Salamanca, Segovia, Tarragona, Teruel, Zamora y Melilla) tres bancos concentraban más del 70% de la actividad financiera.

En aquel momento, la cuota de mercado, de los cinco mayores bancos era en España del 58%, una concentración que superaba con creces el 39% existente en el Reino Unido, el 41% de Italia y el 48% de Francia y casi duplicaba el 32% existente en Alemania.

Tiene gracia que la fusión que ahora se contempla y que va a acentuar los fenómenos de exclusión financiera corresponda a la herencia de las dos mayores cajas de ahorro hoy bancarizadas, mientras la mayor competencia en Alemania surja del peso que conservan las cajas de ahorro regionales y locales, las landesbanken y sparkassen, que, allí sí, pudieron mantener su existencia.

Con ello se culminaría una operación (la privatización de las Cajas) que un informe de CCOO calificó, utilizando una terminología muy gráfica, la mayor desamortización de bienes sociales de toda nuestra historia.

El discutible gobierno de Goirigolzarri

El tercer factor asociado a la fusión es su oportunidad como tabla de salvación de un equipo directivo, capitaneado por Goirigolzarri, que ha destacado por dirigir durante ocho años un gran banco que ha perdido valor en los mercados en mucha mayor dimensión que la media del sector. Así lo señalaba mi compañero de EFC Jose Manuel Gomez de Miguel en un reciente artículo en el que apuntaba que, desde comienzos de 2015, la acción de Bankia ha perdido el 80% de su valor frente al 65% de media del sector. Aún más: si elimináramos los últimos meses asociados al coronavirus, la situación sería todavía peor pues Bankia ha perdido el 57% de su valor frente al 26% de la media del sector.

La dudosa gestión de los gestores se puede medir también en su incapacidad para cumplir los objetivos de su propio Plan Estratégico, de los que ya se encontraban muy alejados. La razón central es que Bankia sigue manteniendo en cartera un elevado nivel de activos improductivos y préstamos dudosos.

La singularidad de esta gestión es la absoluta libertad con la que se ha producido. Y es que la participación del Estado en Bankia la detentaba el FROB, organismo encargado del saneamiento y resolución de bancos, y no la SEPI, encargada de gestionar las participaciones empresariales del Estado y controlar a sus ejecutivos. Significa que Goirigolzarri es el único CEO que ha gobernado una banca, con un accionista ausente,  cuyo único mandato era deshacerse de su participación, desinteresado de marcar directrices de actuación ni siquiera en un contexto de crisis aguda que ha necesitado como nunca de una red que acercara la banca a los usuarios.

Pues bien, esa misma persona es la llamada para dirigir la fusión como presidente del mayor banco del país y, por lo tanto, de una dimensión que lo coloca en los niveles de banco sistémico,  “demasiado grande para caer”, una condición que tendrá que aprobar el FSB (Consejo de Estabilidad Financiera) y, que de ser aprobada, pasará a ser controlado directamente por Banco Central Europeo (BCE) a través del Mecanismo Único de Supervisión. De modo que tenemos un gestor santificado y salvado por la operación que ha pilotado.

¿Dónde se ubicará su sede? La pelea va a reverdecer las tensiones de los partidos nacionalistas “con Madrid” en un momento político en el que se dilucida la aprobación de los presupuestos.

Resumiendo. Casi, casi se podría decir que la operación pareciera diseñada como un torpedo en la linea de flotación de las alianzas que soportan al gobierno.

About Ignacio Muro

Economista. Miembro de Economistas Frente a la Crisis. Experto en modelos productivos y en transiciones digitales. Profesor honorario de comunicación en la Universidad Carlos III, especializado en nuevas estructuras mediáticas e industrias culturales. Fue Director gerente de Agencia EFE (1989-93). @imuroben

9 Comments

  1. Cuyobai el septiembre 5, 2020 a las 7:36 am

    Entre Banca pública o Banca privada hemos optado por Banca subvencionada (‘rescate’)

  2. Antonio el septiembre 5, 2020 a las 9:00 am

    España quiere y necesita una banca pública. Otra cosa es lo que sus políticos hagan.
    La democracia no es el derecho a voto sino el gobierno de la mayoría, y en este país siempre han prevalecido los intereses de una minoría muy concreta.
    ¿Gobierno de izquierda?. Coherencia.

  3. Juan Morales Montesdeoca el septiembre 5, 2020 a las 9:47 am

    Esto significa no una anécdota más de los gestores políticos en pro de consagrar de forma definitiva el sistema neoliberal globalizante en nuestro país, con la carga enorme de inmoralidad que este sistema supone, sino la dejación total de los principios que deberían regirnos en lo económico sacrificando para ello, vidas y/o haciendas de los excluídos del sistema.
    Transcribo unas frases de Ignacio Ramonet, de su obra «Un mundo sin rumbo, Temas de Debate», 1997, pág.35 : «El mercado dicta lo verdadero, lo bello, el bien, lo justo. Las «leyes del mercado» se han convertido en las nuevas tablas a adorar, están determinadas por la célebre «mano invisible» que regula y ordena, en su sabiduría infinita, todas las transacciones de un mundo interconectado. Excluirse de estas leyes significa encaminarse fatalmente hacia la ruina y la decadencia».
    Pienso firmemente, que el enemigo a abatir, es este Sistema criminal, inmoral mas non troppo.

  4. MartinM el septiembre 5, 2020 a las 9:57 am

    Ya tenemos al PSOE otra vez haciendo sus «políticas de izquierda» en los temas relevantes. ¿Para qué hace falta la derecha si tenemos al PSOE, con su piel de cordero que se le destapa sin pudor todas las veces que haga falta?

  5. Jay el septiembre 5, 2020 a las 11:12 am

    Me parece vital contar ya con un verdadero banco público. Pero habiendo trabajado en Bankia, discrepo completamente de que dicho banco pudiera usarse para ese rol, salvo que se haga una reestructuración salvaje. Hay varias razones insalvables que lo impiden, más allá de los pobres resultados del equipo gestor.

    La primera sería que su tecnología y negocio/productos hacen inviable que realice una verdadera transformación digital, imprescindible hoy en día para mantenerse en el mercado. Otra, es que sus cuadros directivos son mayoritariamente afines al PP, que controló directamente la antigua caja durante dos décadas. Eso les impide por principio, adoptar la mentalidad necesaria para un servicio de banca pública.

    Creo más realista asumir las pérdidas de Bankia, y crear desde cero una nueva banca pública a partir de modelos de éxito actuales, especialmente en el capítulo de la gestión de la misma y evitación de la interferencia política.

  6. Francisco Gonzalo el septiembre 5, 2020 a las 12:00 pm

    Me quedo con la última frase de este artículo: La operación pareciera diseñada como un torpedo en la linea de flotación de las alianzas que soportan al gobierno.
    Desde todos los puntos de la sociedad española se está atacndo a un gobierno salido de las urnas, demcrático, pues y progresista. ¿Por qué? ¿Ganamos las clases medias con ello? No lo creo

  7. José Manuel Gomez de Miguel el septiembre 6, 2020 a las 11:45 am

    Interesante y rigurosa perspectiva de la potencial fusión.
    Además del «pastoreo» de los medios escritos, lo que mas llama la atención es que nos quieran hacer creer que el Gobierno o el FROB nada tienen que decir todavía. ¿Cuándo se ha visto que se pretenda comprar una empresa sin contactar previamente con su dueño y tantear su disposición?. ¿Qué nos espera o mejor qué le espera a Podemos, a los intereses de los usuarios de banca y, en general, a la estabilidad financiera de España? iAtentos…que diría MAAguilar

  8. […] Ignacio Muro, from Economists Facing the Crisis, considers that Bankia has been managed without taking into account the “social value” that the participation of the State could have contributed, since it was controlled by the FROB, whose objective is divestment and not by SEPI or any other mechanism. there has been a public logic “in Bankia, emphasizes the economist. However, it argues that if the negotiation for the merger is carried out with the State demanding certain “conditions”, it can maintain a political weight in the decision-making of the resulting entity. […]

  9. Valentin el septiembre 9, 2020 a las 6:39 pm

    Los paises modernos no tienen Banca publica.
    Para mi es un orgullo contar con un banco de dimensiones Europeas, que pueda liderar proyectos europeos.

    Todos hemos conocido cual ha sido el final de las Cajas de ahoros lideradas por politicos, tambien conocemos el triste destino de muchas empresas locales en esta situación.

    Conocemos tambien como se han adminisrado los partidos politicos, actualmente vemos que podemos sigue el mismo camino, solo que de manera y forma mas burda.

    Por favor lo publico nos restringe libertad, Bienes y gestión, y nos hace pensar como la derecha nos aporta rigideces ineficacia y corrupción.
    Preocupemonos de infraestructura de control, verificación y liderazgo SIN UNA SOLA MACULA DE PROPAGANDA, y menos coletas.

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