No entiendo…

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Llego a estas elecciones con el convencimiento de no entender nada de lo que está pasando.

No entiendo cómo, después de logros excepcionales, reconocidos en ámbitos internacionales y, sobre todo, por una amplia mayoría de ciudadanos, el gobierno de coalición está en riesgo de perder frente a un adversario del que poca gente podría citar algún proyecto ilusionante para el futuro.

No entiendo como una mayoría de ciudadanos mayores de edad se ha dejado embaucar por un discurso de odio elemental y han terminado creyendo que hay que “derogar” al sanchismo.

No entiendo que las personas que viven de su trabajo no reconozcan a los que se dedican a intentar mejorar sus condiciones laborales, enfrentándose a la patronal y a los partidos que ahora están a punto de llegar al gobierno.

No entiendo que los trabajadores, a los que debe importar mucho su jubilación futura, no estén unánimemente con los que han realizado la primera reforma que beneficia a los pensionistas y han impuesto, por ley, que las pensiones no pierdan poder adquisitivo.

No entiendo cómo, sabiendo que la derecha, defensora de los intereses financieros, intentará no cumplir estos compromisos, estos trabajadores no apoyan a los que prometen blindar las pensiones en nuestra Constitución.

No entiendo por qué muchos jóvenes se apartan de la política, en el momento en que su participación es más necesaria que nunca para combatir a los responsables de la precariedad laboral que viven, de la infantilización a la que les condena un mercado inmobiliario especulativo, promovido y bendecido por las derechas, que votan en contra de una Ley de Vivienda que, aunque sea tímidamente, busca moderar el poder de los caseros.

No entiendo como las personas razonables que viven en el barrio de Salamanca no amonestan a los hooligans que, en cada elección, intentan resucitar a ETA para utilizarla como arma electoral, sin importarles ni la convivencia general ni las victimas más directas.

No entiendo como algunas mujeres pueden estar con los que combaten la igualdad de género y, en el fondo, desprecian a todas las que no se ajustan al modelo rancio que promovió el franquismo.

No entiendo como muchos inmigrantes, asentados en España desde hace tiempo, pueden contribuir a que llegue al gobierno un partido que hace bandera del odio al inmigrante pobre, que les atribuye crímenes que no cometen y que pretende normalizar la discriminación.

No entiendo tampoco que a los partidos de izquierda les haya costado tanto conseguir la unidad.

Esperaré esta noche los resultados con el corazón encogido. He llegado a una edad a la que todo puede ser definitivo. Pertenezco a una generación que se ha formado y ha iniciado su vida laboral en los años anteriores a la contrarreforma neoliberal. Y, siendo español, he vivido la ilusión post-mortem del resurgimiento de los años ochenta, cuando las luces empezaban a apagarse en el resto del mundo. Mi generación ha creído en un futuro mejor, en que la historia iba de menos a más. A más libertad, a más bienestar, a más seguridad y a más paz. El capitalismo no nos parecía un estado inapelable. Desde dentro la socialdemocracia, desde fuera los regímenes socialistas así lo evidenciaban. Puede que estuviéramos equivocados (lo estábamos) pero nos movíamos en la esperanza y eso nos llevaba a la acción política. Por no haber sido golpeados de lleno por la saña de la contrarreforma neoliberal podemos considerarnos una generación afortunada. Lo somos. Pero falta el final. Y no será un final feliz.

¿Lo veremos esta noche?

¿O todavía podemos retener durante algunas horas la esperanza?

 

 

About Juan Antonio Fernández Cordón

Juan Antonio Fernández Cordón es Doctor en Ciencias Económicas y Experto-Demógrafo por la Universidad de París. Ha sido Profesor de las Universidades de Argel y de Montreal e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en el que fue Director del Instituto de Demografía. Ha ejercido también como Director de Estudios y Estadísticas del Ayuntamiento de Madrid y Director del Instituto de Estadística de la Junta de Andalucía. Ha sido miembro, como experto independiente del Grupo de Expertos sobre demografía y familia de la Comisión Europea y miembro del Consejo Científico del Instituto Nacional de Estudios Demográficos de Francia. Miembro de Economistas Frente a la Crisis

1 Comment

  1. Tostón el julio 24, 2023 a las 6:24 am

    Estoy de acuerdo, pero en mi opinión la causa está clara:

    INFLACIÓN + MENTIRAS

    La inflación ha hecho que las subidas del SMI y de mejora de condiciones laborales que han afectado a una minoría (que además vota poco) han sido contrarrestadas por la inflación que han hecho que la mayoría vea empeorar sus ingresos.

    El apoyo incondicional de casi todos los medios a las mentiras sonrojantes de los partidos de derechas ha dejado a la mayoría sin firma de contrastar las mentiras.

    La izquierda misma también ha hecho su parte centrándose en los derechos LGTBY+ y machismo hasta lo estomagante en lugar de centrarse en lo económico y laboral. Que está muy bien, pero realmente afecta sólo a un pequeño % de la población.

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