Medio asociado a eldiario.es

¿Qué valor tiene el ascenso de los verdes en Centroeuropa?

Share

Hace pocas semanas, se estrenó en los cines españoles la película “El Reverendo”—’First Reformed’— del veterano Paul Schrader”. Relata éste en la pantalla, los intentos de un pastor de la Iglesia Reformada, por paliar la crisis de una joven pareja, amenazada por una depresión suicida. El marido ha sufrido en Canadá la persecución y cárcel contra los activistas medioambientales, fomentada por el entramado del negocio petrolífero de las Arenas de Alberta, y secundada por el liberal Sr. Trudeau y su ministro de Interior. Para los protagonistas, si Canadá, espejo de civilización para los Estados Unidos de América, se pliega a ese tipo de intereses, ¡Qué esperanza queda a los activistas! Los peligros de la deriva violenta, en la respuesta al chantaje y la persecución, revuelven los cimientos calvinistas del pastor de la Iglesia Reformada, y de sus feligreses. Jóvenes que podrían, si no son escuchados, derivar hacia respuestas desesperadas, o desesperanzadoras, incluso terroristas.

¿Son los verdes alemanes la alternativa al puritanismo luterano?

Esta larga digresión, sobre la mística sin concesiones del veterano director y guionista, me fue sugerida por la publicación, en las tres últimas semanas, de amplios comentarios sobre el significado de las elecciones en varios “landers” alemanes y estados de Centro Europa, todos ellos pertenecientes al cogollo de la riqueza mundial “per cápita”, y también al de las naciones fundadas en el puritanismo luterano. Unos comicios que han dado un resultado más que satisfactorio a Los Verdes, acompañado de un duro varapalo al bipartidismo europeo, y un preocupante ascenso del “populismo” nacionalista.

De acuerdo con el conjunto de los comentaristas, creo que los resultados de los comicios marcan un nuevo liderazgo en la izquierda de la Europa más desarrollada. Pero no solo porque los electores demócratas necesiten concentrar sus esfuerzos frente al “populismo” para-fascista. Sino porque, en mi opinión, los valores que inspiran el guion de “El Reverendo”, suponen un conjunto de sentimientos, que son compartidos por amplios segmentos de población, preocupados por la deriva política del mundo más desarrollado, y de sus elites gobernantes. Ciudadanos que empiezan a preguntarse sobre la profundidad de la crisis cultural que estamos viviendo, y sus implicaciones políticas y sociales. Y esta pregunta es el indicativo más claro de que algo está fermentando en las profundidades de la cultura democrática europea. Algo que tiene que ver con las convicciones que pautan la convivencia, más allá de cualquier convención de coyuntura. Un componente cuasi-religioso, que es un elemento importante en la cultura ciudadana ilustrada del centro y norte de Europa. Muy alejada de nuestra situación existencial en el sur, donde, inevitablemente, los crímenes contra la humanidad de los sátrapas de Arabia Saudí, nos crean un `problema irresoluble de empleo; y por lo tanto existencial -moral en el sentido más crudo- como país y como personas solidarias, que también lo somos.

Cuando leí la noticia del “sorpaso” Verde, pensé en mi simpatía por (EQUO), lo cual me congratulaba; pero el conjunto de la noticia tenía también un componente melancólico y, a la vez, siniestro. No solo que los titulares hubieran de ser tomados con la debida cautela; pues las elecciones regionales en Alemania no pasan de ser un indicador, que se debe confirmar en las generales, donde la complicada configuración parlamentaria posterior a la unificación de los años noventa, fomenta la búsqueda de la estabilidad; manera en que todos los partidos alemanes rinden el obligado tributo al liderazgo europeo de su país. Incluidos los propios Verdes. Sino porque los componentes sociales se están convirtiendo en patrimonio del populismo nacionalista.

La importancia del “voto moral” en la nueva clase media

El verde no está teñido de rojo. Es un voto que señala la preocupación ilustrada de una población que, con todas las cautelas posibles, emite un voto “moral”. Precisamente, esa porción de la nueva clase media, que no sufre las incertidumbres tremendas a las que está sometida la mayoría de la humanidad en la fase actual del capitalismo globalizado; y disfruta, además, de un grado de formación cultural adecuado a las actual civilización global capitalista, está en disposición para generar una elite intelectual, con capacidad para pensar en las contradicciones culturales del capitalismo global. Y los Verdes le proporcionan el marco organizativo. Máxime, cuando esos ciudadanos están sumidos en la quiebra de las promesas del puritanismo -cuna cultural del capitalismo- y en la rebelión juvenil que toda crisis profunda de civilización genera. Porque, precisamente ahí, en esa crisis, precipitada por los problemas medioambientales y de clima, es donde se está centrando la respuesta cultural civilizatoria al capitalismo global, tal como lo ha visto Noami Klein, en sus magníficos ensayos de la última década.

Por lo tanto, podemos conjeturar, que los resultados de los Verdes, su camino hacia convertirse en sustitutos de la socialdemocracia, como conciencia crítica de las sociedades más desarrolladas de Europa, se corresponde con los anuncios, ya imparables, de una crisis de la civilización construida sobre los principios luteranos del puritanismo, es decir de la civilización que se está imponiendo en el mundo, bajo el imperio del capitalismo. Si esos movimientos confluirán con las luchas por la igualdad y el cambio social, dependerá de muchos factores, aún en configuración.

La conjunción de una crisis de la civilización occidental, con el hundimiento de las socialdemocracias nacionalistas, tras la desaparición de las fuerzas a su izquierda; nos dice mucho de la enorme complejidad de la lucha política trasformadora continental, y del “bloque histórico” que se debe empezar a construir en Europa, entre las corrientes unitarias de la izquierda del Sur y la cultura solidaria y democrática que se configura en el centro y el norte; un bloque que necesita resquebrajar la gran coalición nacionalista y autosatisfecha, actualmente gobernante en la UE; para sumar una nueva, incorporando los restos del naufragio socialdemócrata, y frenar al populismo chovinista. El objetivo no puede ser otro que liderar Europa para construir una democracia global.

 

 

 

 

 

 

About Jose Candela

José Candela Ochotorena, Doctor en Economía y en Historia Contemporánea, es miembro de Economistas Frente a la Crisis.

Deja un comentario






Share
Share