Impuestos y servicios públicos: ¡mi reino por un tuit!

El Partido Popular ha presentado una propuesta fiscal, que pude resumirse en un texto equivalente a medio tuit focalizado en tres ideas: “la inflación hace crecer la recaudación fiscal” y “genera una recaudación adicional”, por lo tanto “es necesario devolver esta sobre recaudación” La primera afirmación es cierta: la recaudación fiscal aumenta con la inflación. Pero el texto del tuit no explica que los impuestos sirven para financiar gasto por prestaciones y servicios públicos también afectados por la inflación de precios. No explica que es necesario hacer frente a un incremento de gasto sin precedentes, consecuencia, entre otras, del rescate de los ciudadanos y de la economía a causa de los efectos de la pandemia, la guerra en Ucrania y del aumento de los tipos de interés.

Tampoco explica que España, en relación con los países de la Zona Euro, padece una anemia fiscal derivada de la reducción sistemática, hasta 2018, de la recaudación procedente del Impuesto sobre Sociedades y de las rentas de Capital.  Conviene recordar que en las ayudas de Estado por el covid-19, al margen de las ayudas procedentes de la UE, España ocupo el primer lugar de la UE con el 7,3 por ciento del PIB, el triple de la media de la UE. Pero con una presión fiscal del 34,7 por ciento del PIB, lejos del 39,2 por ciento de media de la UE.

En consecuencia, la recaudación adicional solo existe en el imaginario del redactor del tuit.

Byung-Chul Han[1] lo explica: “un solo tuit con una noticia falsa o un fragmento de información descontextualizada puede ser más efectivo que un argumento bien fundamentado, los principios se sacrifican en aras a los efectos a corto plazo”

En el contexto de una catástrofe económica sin precedentes, proponen devolver la supuesta sobre recaudación (es decir, una reducción del ingreso fiscal). Sin embargo, al mismo tiempo se proponen activar “Más ayudas directas a las empresas” (un incremento del gasto público) así como, mejorar las prestaciones y los servicios públicos. En definitiva, reducir el déficit público con menos ingreso fiscal y más gasto público. Llegados a este punto podría pensar que me he perdido, pero no lo creo. En realidad, se trata de un relato, y la propuesta solo tiene que ver con esconder un injusto desequilibrio en la distribución de las cargas fiscales.

La comparación entre la recaudación fiscal y el origen de las rentas afectadas es un indicador, entre otros, que nos muestra como la divergencia en el tratamiento fiscal aumentó antes del 2018. La relación entre la recaudación por IRPF (menos rentas de arrendamientos, fondos de inversión y otros ingresos de capital) y la parte de la renta nacional destinada a retribuciones salariales creció entre 2008 y 2018 del 14,3 al 17,1 por ciento. Pero, en la relación entre la recaudación tributaria por el Impuesto sobre Sociedades y la parte de la renta nacional correspondiente a excedentes empresariales ocurrió lo contrario, en el mismo período disminuyó del 7,1 al 6,2 por ciento. Al parecer una reducción insuficiente, el Partido Popular en el programa del año 2019 insiste en la reducción de la fiscalidad de las sociedades y propone dejar el tipo general por debajo del 20 por ciento.

Entre 2012 y 2018, como resultado financiero de estas políticas, el déficit público medio fue del -5,9 por ciento, más del triple de la media de la zona euro, y el crecimiento medio de la deuda pública fue del 5,8 por ciento anual (entre 2018 y 2022 primer trimestre el crecimiento de la deuda pública ha sido del 5,2 por ciento anual)

En el ámbito social, los efectos devastadores de una irresponsable reducción de servicios públicos dejaron sin protección contra el riesgo y el infortunio a la mayoría de la población.  El Partido Popular en el programa de 2016 reconocía la relación entre debilidad fiscal y prestaciones públicas: “España se ha visto obligada a sacrificar servicios públicos esenciales o sus pensiones”.

Simultáneamente al desmantelamiento del estado del bienestar y al crecimiento de la desigualdad, los excedentes empresariales y las rentas del capital seguían creciendo. Lo que condujo a que en 2018 la tasa AROPE de riesgo de pobreza alcanzaba al 21,5 por ciento de la población, tasa que, en este año, en el ámbito de la zona euro, solo superaron Estonia, Lituania y Letonia.

Con textos de tuits como: “el gobierno se forra” o “Sánchez se queda los euros del impuesto sobre la gasolina” además de faltar a la verdad, se induce intencionadamente a equivocas interpretaciones. La oposición conservadora debería dejar de despreciar a los ciudadanos, no todos están perpetuamente distraídos, haciendo “zaping”, sin memoria ni proyecto[2].

Ricardo III que, en 1495 en la batalla de Bosworth, al ver que no conseguía una herradura para su caballo gritó: “mi reino por un caballo”. Ahora probablemente gritaría: “mi reino por un tuit”

[1] Byung-Chul Han (2022) “Infocracia” Página 35

[2] Cornelius Castoridis, citado por Mar Padilla “El filosofo que prefirió ser libre a descansar” El País, 17 de abril de 2022mmmm

Publicado en el semanario 9Nou el 17 de junio de 2022

About Emili Ferrer Ingles

Economista, es miembro de Economistes Davant la Crisi / Economistas Frente a la Crisis / EFC Cataluña y de Federalistes d’Esquerres

Deja un comentario